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La auténtica vida del espíritu consiste en re-leer.

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autor Mensaje      
Cristina Sama

registrado: 05-11-2004
respuestas: 1270

Re: Junio

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¿CÓMO NACE UN RECUERDO?


Retrato de Dionisio Ridruejo

¿Cómo nace un recuerdo? ¿No era un junio?
El cielo abría su puerta
sobre el valle del Arga. Entre los montes
iba la luz con obediencia trémula.
Recuerdo que el silencio atardecía
toda la vida a su extensión sujeta:
los caminos sin gente, las murallas,
y el fresco olor que a los pinares lleva.
Oyendo unas campanas vi tus ojos,
pequeños y naciendo de la tierra
jugaban con un dejo campesino
en la mirada concentrada y lenta,
no suspicaz pero alertada y pronta,
no impositiva pero fija y cerca
de ser dura, tal vez, cuando nos mira
y nos puede ayudar con su dureza.
Los ojos sin pestañas, se diría
sin párpados también, sin brillo apenas,
con libertad no exenta de mesura,
con derramada y fácil negligencia.
¿Cómo nace un recuerdo? La luz última
arropaba tu cara entre la niebla,
descarnada, pequeña, fina y dulce,
cansado el gesto y sin cansar la fuerza.
El cabello castaño, cuando ríes
la risa te reclina la cabeza;
la piel áspera y pálida, la boca
desdibujada, exánime, risueña.
En testimonio de vivir tenías
hoyuelada la cara,
y había en ella
una gran paz convaleciente:
hoy
sigues dando esa paz que tú no encuentras.
Recuerdo que me hablabas descansando
todo el cuerpo en la voz, y tu voz era
la que llevaba al mundo de la mano,
amplia, segura, convencida, cierta.
Recuerdo... ya no sé. ¿Cuándo empezaste
a estar detrás de la memoria entera,
detrás y como un tren que caminara
sobre dos vidas en la misma rueda?

Luis Rosales
________________________________________
Rimas (1951) Primera parte. Juntos los dos en mi memoria sola


El espíritu del bosque me perdone el retraso. Es que no acaba de entrar. El calor, digo.

"Recuerdo que me hablabas descansando
todo el cuerpo en la voz, y tu voz era
la que llevaba al mundo de la mano."

Besicos de junio.

_________________________________
En los bosques, perdido, corté una rama oscura
y a los labios, sediento, levanté su susurro.

12-06-2010 a las 11:45
Cristina Sama

registrado: 05-11-2004
respuestas: 1270

Re: Junio

Despidiendo esta primavera.

Me dijo un alba de la primavera:
Yo florecí en tu corazón sombrío
ha muchos años, caminante viejo
que no cortas las flores del camino.

Tu corazón de sombra, ¿acaso guarda
el viejo aroma de mis viejos lirios?
¿Perfuman aún mis rosas la alba frente
del hada de tu sueño adamantino?

Respondí a la mañana:
Sólo tienen cristal los sueños míos.
Yo no conozco el hada de mis sueños;
ni sé si está mi corazón florido.

Pero si aguardas la mañana pura
que ha de romper el vaso cristalino,
quizás el hada te dará tus rosas,
mi corazón tus lirios.

Antonio Machado
_______________________________________
Del Camino * Soledades (1899-1907)

Besicos.

_________________________________
En los bosques, perdido, corté una rama oscura
y a los labios, sediento, levanté su susurro.

20-06-2010 a las 11:47
Cristina Sama

registrado: 05-11-2004
respuestas: 1270

Re: Junio

En la noche de San Juan:

Los higos D. H. Lawrence


Lawrence aconsejó que se partiese un higo en cuatro pedazos, para comerlo, después de quitarle la piel. De este modo, pensaba, la sociedad no vería con malos ojos el gesto de cortar el higo, y de saborearlo lentamente, como quien lee un poema. Pero no todos los higos se pueden comer de esta manera; y, en el caso de los higos verdes, lo mejor es quitarles la piel a partir de arriba, sin que se desprenda completamente del fruto; y sólo después de comer la parte de arriba, llegará el momento en que sólo va a quedar un poco de higo sujetando la piel. A esa altura, se puede arrancarla, y acabar de comer lo que sobra, para que la ingestión sea completa.

De hecho, Lawrence también admite esta solución (y acepta que se coma también la piel); pero tendremos que ir más lejos que él, lo que significa que se debe pensar también en la higuera. Y si, al comernos el higo, el árbol nos agarra el alma con sus ramas ásperas, obligándonos a apartar las hojas para ver cómo podemos escondernos debajo de ella, el sabor que queda en la boca recuerda la imagen de la mujer primitiva, con su vientre redondo como el de los higos de San Juan, los primeros, que se cogen con sólo un gesto, y quedan enteros en la mano. Entonces, la mano se vuelve una prolongación de la higuera, y empiezo a pensar que tal vez puedan nacer hojas de higuera en los brazos, como si estos fuesen ramas; y que esas hojas servirán para tapar los higos que iré a coger, manteniendo su frescura.

Como alternativa, podré transformar el tronco de la higuera en un cuerpo de mujer desnuda; y esas hojas irán a vestirla. Pero el higo que tengo en la mano me hará sentir sus senos suaves, haciendo que, al quitar la piel del higo, la mujer salga de su interior, y yo pueda llegar a la misma conclusión que Lawrence sobre las múltiples formas de comer un higo.


Nuno Júdice



Besicos, Juan.

[editado por Cristina Sama el 23-06-2010 a las 21:58]

_________________________________
En los bosques, perdido, corté una rama oscura
y a los labios, sediento, levanté su susurro.

23-06-2010 a las 21:58

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