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Anacrusa

registrado: 18-03-2004
respuestas: 4219

Relaciones humanas. Hombres y mujeres.

El el blog de un amigo han colgado la entrevista que pongo a continuacuón. Es algo de lo que hace mucho que quiero hablar y nunca encuentro momento. A ver si así.

Yo Dona. Actualidad. elmundo.es. 30/01/2009

PUBLICA 'LOS NUEVOS HOMBRES NUEVOS. LOS MIEDOS DE SIEMPRE EN TIEMPOS DE IGUALDAD'
Miguel Lorente Acosta: el posmachismo ya está aquí

* El 'hombre de confianza' de Bibiana Aído escribió el libro antes de ser nombrado Delegado del Gobierno para la Violencia de Género



El Delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Llorente Acosta.

ÁLVARO COLOMER

Los hombres de hoy en día no son tan distintos a los de antaño. Quizá parezca que defienden la igualdad de géneros, pero en lo más profundo de sus mentes continúan elaborando estrategias que les permitan perpetuar la dominación sobre las mujeres. Así pues, consciente de que los tiempos modernos requieren técnicas igualmente modernas, el género masculino, acaso de un modo inconsciente, ha urdido nuevas tramas para defender su posición de poder, la mayoría de los cuales se basan en los supuestos problemas que el acceso de la mujer a todas las categorías sociales ha traído al seno familiar. El médico forense Miguel Lorente Acosta analiza en 'Los nuevos hombres nuevos. Los miedos de siempre en tiempos de igualdad' (Destino) -un libro escrito antes de que fuera nombrado Delegado del Gobierno para la Violencia de Género- las renovadas estrategias de opresión masculina en la, así llamada, 'era posmachista'.

* ¿Podría explicarnos qué es el posmachismo?

El posmachismo es la estrategia o actitud adoptada por los hombres actuales para perpetuar una trayectoria histórica común a todos ellos: cambiar para seguir igual. Los hombres se han adaptado a la parte más superficial del discurso feminista, pero a su vez lo han reelaborado para mantener intacta su posición social. Ellos han cambiado, pero todo continúa igual. El posmachista adopta una imagen sintómica con la igualdad, marcando incluso distancias respecto al modelo de convivencia patriarcal, pero denuncia hechos puntuales que les permiten lanzar una crítica que asegure su posición de dominancia. En otras palabras: el posmachismo no parte de una teoría alternativa para la nueva situación de igualdad, sino que simplemente cuestiona todo lo que ataca la posición tradicional del hombre. Y el desgaste que esta estrategia genera es suficiente como para perpetuar la situación de control sobre las mujeres. El hombre de hoy usa los elementos de lo posmoderno, como pueda ser la fragmentación del discurso, para mantenerse en el poder. Ejemplos: critica que algunas mujeres ponen denuncias falsas contra sus parejas, critica que las madres estén generando en algunos casos un Síndrome de Alienación Parental en los hijos, critica que haya que luchar excesivamente para conseguir la custodia compartida, critica que las mujeres ya han alcanzado la igualdad y que ahora sólo quieren obtener beneficios extras... Por tanto, el posmachismo no critica el discurso de la igualdad en sí, sino que cuestiona un montón de asuntos puntuales para deteriorar poco a poco ese mismo discurso.

* Su libro es una denuncia respecto a la estrategia de muchos hombres que fingen adaptarse a los tiempos modernos para asegurar el continuismo histórico. ¿Es usted pesimista respecto al avance de los hombres en la comprensión de los beneficios de la igualdad?

Yo soy optimista por naturaleza y el libro trata de explicar esta situación desde una posición esperanzadora. Sin embargo, cuando me di cuenta de que muchos padres usaban el Síndrome de Alienación Parental como argumento base de sus acusaciones y cuando también reparé en que se gritaba a los cuatro vientos que las mujeres ponían denuncias falsas, comprendí que ahí había algo más, que esos argumentos puntuales estaban dentro de una estrategia mayor. De alguna forma, mi libro trata de explicar que hay que detectar el problema del posmachismo antes de que sea tarde y se convierta en una posición sólida.

* Además, usted denuncia la paradoja del hombre que trata de adaptarse a los tiempos modernos defendiendo la nueva situación de la mujer y que, sin embargo, la culpa de los problemas que la igualdad de género conlleva. Pero, ¿no cree que muchos hombres viven esta contradicción entre el modo en que querrían pensar y el modo en que realmente piensan como un problema interno que incluso les puede doler?

Este punto es muy importante, porque le ocurre a muchos hombres. Pero no se puede olvidar que toda contradicción siempre hace que triunfe la parte más tradicional del pensamiento. En pocas palabras: ante un dilema, siempre gana la postura más continuista, la menos arriesgada. Por eso podemos afirmar que el posmachismo no es una ideología, sino una contracción que vive en el corazón de todos los hombres y que le obliga a lanzar una mirada fragmentaria sobre la realidad. Y debemos decirles que no deben mirar las cosas de un modo fragmentario, porque la vida siempre es un todo. Los hombres deben plantearse dos preguntas básicas: una, ¿por qué me da miedo la igualdad?, y dos, ¿por qué no hago una crítica a la desigualdad que ha habido desde la noche de los tiempos? El triunfo está en responder honestamente a ambas preguntas.

* En su libro usted habla de las nuevas 'estrategias de ataque' del hombre contemporáneo. ¿Podría resumirnos las principales?

La principal estrategia está en usar argumentos científicos para defender los errores de la sociedad igualitaria. El Síndrome de Alienación Parental es un claro ejemplo, porque se trata de algo real, objetivo, científico. No es algo etéreo, sino clínico. Así que los hombres lo usan para atacar a las mujeres. Pero también está la estrategia de la 'neutralidad', según la cual ellos dicen que no reclaman ciertas cosas por el hecho de ser hombres, sino por el hecho de ser padres, cuando en verdad la mayoría de estas críticas esconden un elemento machista evidente. La última estrategia es la del 'bien común', según la cual ellos no reclaman cosas para ellos mismos, sino para beneficio de la sociedad o los hijos.

* El Observatorio de la Violencia ha manifestado en varias ocasiones que los adolescentes españoles son muy machistas, tanto ellas como ellos. ¿No está calando el mensaje de la igualdad?

Los niños de hoy en día son magníficos en asuntos de ecología, reciclaje, etcétera. Pero el tema de la cultura patriarcal no ha cambiado demasiado. Por eso el machismo es tan fuerte. Se creía que la sociedad superaría la mentalidad falocéntrica con el paso del tiempo, pero se ha comprobado que no es cierto. El machismo se perpetúa con una facilidad brutal. En nuestra cultura el universo de lo doméstico continúa regido por patrones tradicionales. La mujer ha salido a la calle y ha triunfado en el trabajo, pero en el hogar continúa asumiendo un rol tradicional, mientras que el hombre sigue mostrándose en casa como un ser distante, frío y autoritario. Y los hijos repiten el patrón porque ven que la actitud del padre provoca más beneficios que la de la madre. Por ejemplo: una importante revista científica publicó un estudio donde se demostraba sin ningún género de dudas que los hombres que asumían comportamientos machistas tenían más éxito social y laboral que los que se adaptaban a los nuevos tiempos. Los chavales perciben eso y, claro, quieren tener ese tipo de éxito. Un tipo de éxito que, por cierto, implica tener una mujer a tu lado que te ayude en todo y que te acompañe a los actos sociales, pero que no intervenga demasiado en la vida laboral. Tenemos mucho trabajo en este terreno.

* El posmachismo nació al amparo de la posmodernidad, pero, si ésta buscaba criticar el pasado, aquel pretende hacer lo propio con el futuro, es decir, que trata de alertar sobre los supuestos problemas que conllevará la emancipación absoluta de la mujer. ¿Cómo cree que el español medio ve el futuro?

Hoy todo el mundo acepta que la igualdad es positivamente irremediable. La diferencia está en que unos creen que todavía hay mucho trabajo que hacer y otros que el tren ya está encarrilado y que sólo hay que esperar un poco para que todo sea absolutamente igualitario. Pero en ambos casos domina la idea de que la igualdad total llegará.

* A lo largo de la historia pueden detectarse momentos en los que ha habido un avance en la lucha por la igualdad, pero a última hora siempre se ha producido un retroceso. Da la sensación de que todo es un proceso cíclico y de que mañana podríamos volver a la época del machismo más duro. ¿Qué hace pensar que el intento contemporáneo por conseguir la igualdad puede ser definitivo?

El proceso cíclico del que hablas se da porque los hombres dominan la historia. Por eso se perpetúa un modelo falocéntrico, porque la referencia cultural siempre es machista. Históricamente se detectan épocas en las que las mujeres eran más libres y básicamente se debía a que el hombre las tenía tan atadas que podía permitirse el lujo de aflojar un poco el nudo. Pero, cuando la cosa se desmadraba demasiado, volvían a apretarlo. Eso ha pasado cíclicamente durante toda la Historia de la Humanidad. Pero la época que estamos viviendo parece distinta por un único motivo: la crítica a la identidad. Antes los hombres hacían concesiones a las mujeres, pero ahora se está haciendo una crítica profunda al modelo de referencia sobre el que queremos construir la historia futura. Esa es la diferencia. Y eso es también lo que hace que pensemos que esta vez la cosa va en serio.

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Anacrusa

Se paga con la muerte
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02-02-2009 a las 18:37
Anacrusa

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Re: Relaciones humanas. Hombres y mujeres.

Buscando en Internet he encontrado dos publicaciones de Miguel Lorente Acosta:

LORENTE ACOSTA, Miguel. Agresión a la mujer: maltrato, violación y acoso: entre la realidad social y el mito cultural / Miguel Lorente Acosta, José Antonio Lorente Acosta; colabora Manuel Javier Lorente Acosta. - 2ª ed. - Granada : Comares, 1999. -349 p. ; 21 cm. - (Comares monografías ) D.L. GR. 836-1999. - ISBN 84-8151-918-9

LORENTE ACOSTA, Miguel Mi marido me pega lo normal: agresión a la mujer: realidades y mitos / Miguel Lorente Acosta; prólogo de Victoria Camps. - Barcelona : Ares e mares, D.L. 2001. - 221 p. ; 21 cm D.L. B. 19.140-2001. - ISBN 84-8432-199-1

Cualquiera de ellas puede ser al que se refiere en la entrevista, que veo que es muy reciente, del 30 de enero, pero hay algo en ella que está muy atrasado; lo que dice este portentoso y atípico señor sobre el Síndrome de Alienación Parental, al que llama científico y clínico. Se ha demostrado recientemente que no existe salvo en contadísimas excepciones y en niños muy, muy pequeñitos. Los críos no son tontos y tienen su propio criterio sobre el padre y la madre desde tempranísimas edades. Está demostrado que el niño que tiene una buena relación con cualquiera de los dos, por muy “malmetido” que sea por el otro y por mucho que le de la razón para estar a bien con quien sea, sigue pidiendo ver al padre o la madre y teniendo buena relación con él, aunque lo disimule frente al otro miembro de la pareja. Una cosa es que se enseñe a los niños a engañar, disimular y mentir, lo que es muy grave, y otra que se logre alejarlo de la persona a la que quiere y en quien confía. Hasta los niños maltratados o que han visto maltratar a uno de sus padres por el otro, siempre albergan la esperanza de que eso mejore. Nadie puede enemistar a un hijo con su padre o su madre si ha tenido una buena relación con él y eso está demostrado, pero es frecuente que los padres rechazados atribuyan ese rechazo a que la persona con la que está el niño le predispone en su contra. De algún modo hay que justificar que un niño, de pronto, rechace a quien quiere y nada mejor que algo que eche más tierra aún sobre el otro miembro de la pareja con quien se está en litigio. Además, aunque un padre jamás haya maltratado a un niño, si la criatura le ha visto maltratar al otro miembro de la pareja, siente un rechazo claro. El niño es maltratado a través del maltrato a su progenitor, que le produce una tremenda inseguridad y un miedo atroz.

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02-02-2009 a las 18:39
Anacrusa

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Re: Relaciones humanas. Hombres y mujeres.

Síndrome de alienación parental. De Wikipedia, la enciclopedia libre

En Wikipedia

Se denomina Síndrome de Alienación Parental (SAP), conocido internacionalmente por sus siglas en inglés, (PAS Parental Alienation Syndrome) al conjunto de síntomas que resultan del proceso por el cual un progenitor, mediante distintas estrategias, transforma la conciencia de sus hijos con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor, hasta hacerla contradictoria con lo que se esperaría de su condición.[1] El término fue propuesto por el doctor en Psiquiatría Richard A. Gardner en 1985, como consecuencia del estudio que realizó en casos de divorcios conflictivos o destructivos.[2] Con posterioridad, se han sucedido varios estudios que han intentado comprobar la universalidad de los comportamientos descritos en diversos países donde existe el divorcio.

Se debe destacar, no obstante, que la existencia de este síndrome se encuentra actualmente cuestionada por algunos profesionales del área: de hecho, la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psicología, las dos instituciones más importantes del mundo en términos de salud y trastornos mentales, aún no reconocen su existencia a pesar de las múltiples publicaciones científicas al respecto.[3] Pero se estima que lo harán en un tiempo próximo. Recientemente, la Coordinadora de Psicología Jurídica del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de España ha emitido un comunicado apoyando su uso en la práctica judicial y terapéutica.

[editado por Anacrusa el 02-02-2009 a las 18:50]

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02-02-2009 a las 18:50
Anacrusa

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Re: Relaciones humanas. Hombres y mujeres.

Posición de la Asociación "Dones juristes" (Mujeres Juristas) sobre el llamado "Sindrome de alienación parental".
2 de julio de 2007

Observamos con enorme preocupación el aluvión de información que se difunde a través de los medios de comunicación, sobre el llamado “Síndrome de alienación parental” , así como de la sentencia de Manresa, que retira la custodia de una menor a su madre, presuntamente por “inculcar en ésta odio hacia su padre”.

Por el contrario no se publica la opinión mayoritaria sobre el llamada “SAP” de quienes trabajamos desde hace muchos años con problemas y procedimientos judiciales relacionados con familias.

Seguidamente transcribimos el documento recientemente elaborado por prestigiosos profesionales del mundo del derecho, de la psiquiatría y la psicología, que suscribimos en su totalidad. Y esperamos que se publique esa opinión mayoritaria, no la de un pequeño grupo de profesionales que están difundiendo y magnificando una situación poco usual, que no hace más que incrementar los graves problemas en que se hallan muchas mujeres, víctimas de maltrato en la mayoría de las ocasiones.

ACLARACIONES SOBRE EL SINDROME DE ALIENACION PARENTAL

Gardner creó en 1985 el síndrome de alienación parental (SAP) a partir de su práctica privada como psiquiatra, según el cual un progenitor, en más del 90% de casos la madre, aliena al hijo contra el padre en el contexto de la disputa por la custodia, alegando en la mayoría de casos falsas acusaciones de agresión sexual hacia los hijos por parte del progenitor varón. Alienar según el diccionario de la R..A.E. es equivalente a enajenar, y en el sentido utilizado por Garner alude a que el niño sometido a la influencia de un progenitor (fundamentalmente la madre) tendría una percepción distorsionada sobre el otro progenitor. Uno de los criterios principales para determinar la falsedad de estas acusaciones era precisamente que se formulasen en el contexto del litigio por la custodia de los hijos. Gadner propuso que a nivel judicial se transfiriera la custodia del menor al progenitor rechazado, el padre, interrumpiendo totalmente lacomunicación con la madre, quien debería ser tratada por un experto en SAP, mientras se “desprogramaba” al menor.

Gadner autopublicó su teoría en una editorial de su propiedad, no siendo aceptadas sus publicaciones en ninguna revista científica. Muchos de sus artículos se apoyaban en el uso de una escala de detección diseñada por él mismo, rechazada por el Juzgado de apelación de Florida por su ausencia de reconocimiento científico y finalmente retirada del mercado por él mismo. Hasta su suicidio en 2003, Gadner fue el principal defensor de su término, mantenido ahora en forma de presión para su reconocimiento en el futuro DSM-V y con ello como instrumento legal validado científicamente.

De hecho el SAP no ha sido reconocido por ninguna asociación profesional ni científica, habiendo sido rechazada su inclusión en el DSM-IV por la Asociación Americana de Psiquiatría, y en la ICE-10 de la OMS. Estas y otras instituciones que priman los objetivos clínicos y de investigación, basan la inclusión de una nueva entidad diagnóstica en la existencia de sólidas bases empíricas, no cumpliento el SAP ninguno de los criterios necesarios. Según una declaración de 1996 de la Asociación Americana de Psicología (APA) no existe evidencia científica que avale el SAP. Esta Asociación critica el mal uso que de dicho término se hace en los casos de violencia de género. En su informe titulado la Violenciay la Familia, afirma: “Términos tales como “alienación parental” pueden ser usados para culpar a las mujeres de los miedos o angustias razonables de los niños hacia su padre violento” (pag.100). En el terreno de la justicia, en el mismo país donde se desarrolló el concepto del SAP, la Guía de Evaluación para jueces de los casos de custodia infantil en contextos de violencia doméstica, editada por el Consejo nacional de Juzgados Juveniles y de Familia, creado en EE.UU en 1937, advierte en su edición de 2006 sobre el descrédito científico de dicho síndrome.

La aversión o rechazo de los menores a las visitas de los progenitores que no tienen la custodia puede explicarse mejor sin recurrir a la teoría pseudo-científica de Gardner: la ansiedad normal del menor tras la separación de sus padres, la inquietud del menor por el progenitor ausente durante la visita al no custodio, el comportamiento inapropiado del progenitor rechazado (que puede ser insensible a las necesidades del niño), la neglicencia o maltrato del progenitor no custodio, la manipulación espontánea del niño a ambos padres... o la violencia previa por parte del padre hacia la madre y los menores (bien de forma directa o por la exposición a la violencia de género). Esta última circunstancia lleva primero a los menores a adoptar conductas de adaptación al ambiente violento, y más tarde, cuando la separación de los padres les aleja del foco de violencia y de la amenaza del padre maltratador, a generar una evitación de su contacto por todo lo que significa y por todo lo que han vivido junto a él. En definitiva, el comportamiento que tiene o ha tenido el progenitor que no tiene la custodia y el estado de desarrollo del menor juegan un papel decisivo en el hecho de que las visitas sean objeto de resistencia por el mismo. Con el SAP se está desviando la atención desde el posible comportamiento peligroso del progenitor que busca la custodia, hacia el progenitor que la tiene, ya que la persona que está intentando proteger al menor es acusada de mentir y “alienar” al menor. Es además realmente preocupante la falta de exigencia en alguna instancia judicial donde, no preguntando sobre la validez científica contrastada de este mal denominado síndrome, se le ha dado crédito.

Son muchas las paradojas lógicas que el término encierra, entre ellas: una madre que denunciara que su hijo ha sido víctima de abuso por el padre podría ser, por definición del propio "síndrome”, acusada de falsear el testimonio, al tiempo que la ratificación de su hijo no tendría valor, pues sería valorado como alienado y todo ello tomado como evidencia de un SAP. Una de las múltiples consecuencias del SAP puede ser el temor a denunciar abusos, pues ello puede tomarse contra quien denuncia y la víctima, induciendo con ello al ocultamiento. Los padres no violentos que legítimamente sienten que su papel en la custodia del niño está mermado deberían valorar hacer su reclamación, no desde una estrategia con apariencia científica y profusamente promovida por grupos de presión definidos, y que finalmente añade más daño a los niños.

Deseamos que los medios de comunicación como el suyo no se contagien de esta falta de rigor y no ayuden a legitimar al SAP, rechazado por el conjunto de instancias mencionadas en esta carta. Firmado, entre otros, por:

Lola Aguilar Redorta - Médica pediatra. Madrid Antonio Escudero Nafs - Psiquiatra . Madrid Cristina Polo Usaola - Psiquiatra . Madrid Miguel Lorente Acosta - Médico forense. Coordinador general del Instituto de Medicina Legal de Andalucía Toñi Hernanz Aranda - Psicóloga . Madrid Gema Vitutia Ciurana - Psicóloga. Madrid Consuelo Barea- Doctora em Medicina. Psicoterapeuta. Especialista em violência de gênero. Barcelona

En última instancia, y gracias a algunos profesionales, apoyados por la campaña mediática (consciente o inconsciente) están convirtiendo a las víctimas en verdugos. Y algunos Jueces, que confían sus decisiones a la opinión de esos profesionales, dictan sentencias que pueden ser muy injustas y lo que es aún peor, gravemente perjudiciales para el bienestar, equilibrio y salud física y mental de los menores, a los que dicen proteger, por que en ocasiones se trata de negar credibilidad al relato materno sobre los posibles abusos, maltrato ó haber presenciado maltrato a la madre Anteponer el derecho al contacto con el progenitor no custodio al derecho del menor.

En relación a la sentencia de Manresa, tanto el Presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Infantil, como otros muchos prestigiosos profesionales, han definido como “un grave error” la mencionada sentencia, calificando de “agresión en toda regla” la separación de madre e hija ordenada por la Jueza. Por que , según el Dr. Joseph Tomás, “la niña ha establecido una relación de dependencia afectiva con su madre, como ocurre de forma habitual y se la separa para obligarla a estar con quien no quiere. Y eso se llama agresión”. Afirma además el Dr. Tomás que “el fallo judicial puede incrementar de forma inconsciente pero duradera la aversión de la menor hacia su padre”. “Es posible que le coja mucha más manía y que eso aumente al llegar a la adolescencia, cuando lea y analice todo lo que está pasando”. Al Presidente del Colegio de Psicólogos de Madrid le parece “excesivo el tiempo de distanciamiento fijado por la Jueza. Seis meses sin contacto es mucho tiempo, es un plazo muy largo para un adulto y mucho más para una niña”. Por su parte el Dr. Vicente Garrido, Profesor de Psiquiatría de la Universidad de Valencia, pedía que antes de entregar a la menor a sus anuelos paternos, “se analice la idoneidad y predisposición de éstos”, agregando que “lo adecuado sería buscar un punto de encuentro entre los tres, la mediación de un profesional imparcial”.

Por último, señalar nuestra satisfacción ante la noticia de que el Ministerio Fiscal, que es el organismo encargado de velar y defender los intereses de los menores, ha apelado la Sentencia, al entender que se ha detectado un “error en la valoración de la prueba”, ya que la Jueza no tuvo en cuenta más que el Informe presentado por la defensa del padre, y no el de la madre, ni el elaborado por los servicios adscritos al Juzgado, solicitado por la propia Jueza, contrarios ambos a que se retirara la custodia a la madre.

Según la Fiscalía, el informe encargado por la Jueza reconoce la gravedad del problema de la menor con su padre, advirtiendo que “quitarle la custodia a la madre no es desde el punto de vista técnico y psicológico el más adecuado”.

Nos gustaría que cuando se hable de Sentencias pioneras en Catalunya, no lo fueran por defender posturas como la comentada.

Montserrat FERNANDEZ-GARRIDO
Abogada y Mediadora de Familia
Responsable de Medios de comunicación de l’ Associació “DONES JURISTES”

Barcelona, a 29 de Junio de 2.007

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Anacrusa

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02-02-2009 a las 18:51
alasalamar

registrado: 06-07-2006
respuestas: 1292

Re: Relaciones humanas. Hombres y mujeres.

Magnífico y muy bien documentado hilo, compañera. Muy interesante… Pienso que establecer teorías y proclamar movimientos sociales que las justifican está bien. Es excelente. Ahora faltan los nombres y apellidos. Al frente del feminismo hay nombres y personas. Las que actúan, las que militan y las que simpatizan. Los de la contrapartida machista, como organización, como movimiento, está falta de ese aglutinador que está aún por bautizar. Mas, yo creo que el machismo ni tiene nuevas estrategias ni actúa de otro modo. El machismo, mayoritario entre hombres y- no lo olvidemos porque parte del meollo del asunto está aquí- entre mujeres, no es más que el mismo machismo de toda la vida. Mas acentuado o menos, es lo mismo. No hay más que ver las relaciones de los adolescentes para comprobarlo. Otra cosa es que, a partir de hechos puntuales se pretenda negar que el día es día, o hacer de la parte el todo. La vida es diversa y contiene el océano de maltratadores al lado del charquito de las que se valen de la violencia para obrar contra sus pares. Pero que esta segunda muestra sea insignificante al lado de ese otro gran caudal que menciono no quiere decir que haya que menospreciarlo o silenciarlo. Lo que sí se sabe, sin necesidad de expertos, procedan del negocio de la política o del negocio de la ciencia o del negocio de los grupos de presión, es que el ser humano abunda en ruindad y es capaz de actuar sirviéndose de terceros, no importa cuales estos sean, para lograr sus fines. Madres y padres, junto con familiares y abogados que establecen procedimientos en los que el niño, el hijo o la hija, son moneda de cambio o ariete, son legión. Y, como, por desgracia, en la ciencia no hay unanimidad por desconocimiento, ni siquiera se puede apelar a ese juicio con seguridad para esclarecer las cosas… Para mí que la batalla sigue dándose y, mientras el sistema educativo y las familias adolezcan de los arrestos necesarios y la capacidad inteligente para educar- no adoctrinar, lo pretenda el PSOE o el PP- el escenario resultará distinto en poco tramo, sólo conforme a los pequeños éxitos o fracasos que se den. Por lo demás, el señor este que vende libros- cosa que es legal y muy beneficiosa para sus bolsillo- debe aprestarse más, como servidor de los ciudadanos que dice ser, en utilizar sus conocimientos para que dentro del ministerio en el que concurre se hagan las cosas. Se empiecen a hacer. Porque sabe mucho pero hace nada. Salvo escribir libros durante sus ratos libres…

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"Dormir bien no es sencillo. Para lograrlo, se necesita estar desvelado el día entero."

Friedrich W. Nietzsche

02-02-2009 a las 21:26
Anacrusa

registrado: 18-03-2004
respuestas: 4219

Re: Relaciones humanas. Hombres y mujeres.

TRIBUNA: PALOMA MARÍN LÓPEZ

Las mujeres no denuncian en falso

El País. 09/03/2009

Desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género se han alzado voces de distintos sectores que, reubicando el discurso ancestralmente construido para perpetuar la subordinación de las mujeres, pretenden descalificar la labor legislativa.

Esas voces incluso admiten de entrada lo inaceptable de la violencia machista, para pasar a elaborar seguidamente nuevas formulaciones al servicio de mantener la discriminación peyorativa contra las mujeres en sus distintas manifestaciones, una de las cuales, la más brutal, es la violencia. En este contexto, una de las principales ideas fuerza de esta estrategia es la de que las mujeres denuncian en falso ser víctimas de violencia machista. Para ello pretenden hacer equivalente libertad de expresión a derecho a publicitar sospechas, rumores y dudas -en ningún caso contrastadas-, cuando no meramente prejuicios, como es atribuir de forma generalizada a las mujeres la realización de actos delictivos mediante la presentación de denuncias falsas.

Es cierto que el Tribunal Constitucional ha incluido dentro de la libertad de expresión -diferenciando su contenido del de la libertad de información, sujeta al límite de la veracidad- las invenciones, los rumores o las meras insidias. Pero de ello no cabe derivar que estas expresiones contribuyan a la construcción de una sociedad más democrática o a la investigación de un fenómeno considerado como el crimen encubierto más extendido del mundo.

Los juristas conocemos bien las reglas que regulan el proceso penal, el sistema de valoración de las pruebas practicadas en juicio oral y el sistema de garantías construido en el Estado social de derecho a favor del acusado. También sabemos de la extraordinaria lentitud con que las víctimas de violencia de género van desechando temores y prejuicios que dificultan la decisión de romper el círculo de esa violencia y, con ello, el silencio que lo perpetúa. O las barreras que tienen que superar para poner en conocimiento de la Administración de justicia hechos que ahora constituyen delitos. Conocemos igualmente la escasa colaboración de las propias denunciantes en el proceso, vinculada en muchos casos con dependencias de distinto tipo (sentimental, económica...) del presunto agresor, ya que ello supone romper con el modelo de socialización que sitúa a la mujer en posición subordinada en la relación de pareja. Esta escasa colaboración incluso puede deberse a la falta de correspondencia entre las expectativas que tienen respecto a la denuncia -tantas veces formulada con la única pretensión de que cese la violencia- y las consecuencias de poner en marcha el proceso penal, que ha de acabar, si se prueban los hechos, con una sentencia de condena que, normalmente, impondrá pena privativa de libertad y, en todo caso, pena de alejamiento al agresor. Sabemos asimismo de la dificultad de prueba de unos hechos que se cometen en tantas ocasiones en la intimidad o sin dejar rastros físicos apreciables.

En este contexto, el sobreseimiento provisional de las actuaciones o el dictado de una sentencia absolutoria no implica que la denuncia sea falsa. La sentencia absolutoria impide considerar culpable al que venía acusado hasta el juicio oral, pero ello no equivale a inexistencia de la violencia. Significa que la acusación no ha introducido pruebas bastantes de cargo, con la consecuencia de motivar la absolución del acusado. Un buen número de sentencias absolutorias justifican la absolución precisamente en ello.

Esto impide, naturalmente, categorizar como culpables a los acusados absueltos. Pero no permite, ni mucho menos, hablar de abuso del proceso o de denuncias falsas. Sólo podrán considerarse tales las que así sean valoradas en sentencias condenatorias firmes contra mujeres por esos delitos, y ello exclusivamente respecto de las que en concreto resultaran condenadas. Las mujeres también son titulares del derecho a la presunción de inocencia.

La última Memoria de la Fiscalía General del Estado, correspondiente a 2007, refiere 18 casos en toda España en los que se ha deducido testimonio contra mujeres para la investigación de hechos que podrían revestir los caracteres de acusación o de denuncia falsa, que también podrían ser de falso testimonio, toda vez que en ocasiones las denunciantes se retractan de su denuncia, por una errónea concepción del perdón al acusado o por el deseo de evitar su condena. No consta, sin embargo, ni siquiera el resultado final de estas actuaciones, que bien pudieron ser sobreseídas o acabar en sentencia absolutoria. Y ello, según la estadística judicial, frente a 43.048 juicios celebrados en ese año por violencia machista, que han terminado en 28.364 sentencias condenatorias.

Sobre quienes afirman que las mujeres interponen denuncias falsas recae la carga de probar su existencia. La mera difusión de insidias o sospechas no contrastadas lo único que revela es un proyecto ideológico de perpetuar la discriminación contra las mujeres así como un escaso rigor en las afirmaciones que se dicen efectuar en el ejercicio de la libertad de expresión. Permite, en todo caso, identificar el propósito que guía tales aseveraciones y valorar su papel en la construcción de la sociedad democrática.

.

Paloma Marín López es jefa de la Sección del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, magistrada y letrada del Gabinete Técnico del CGPJ

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10-03-2009 a las 04:53
Anacrusa

registrado: 18-03-2004
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Re: Relaciones humanas. Hombres y mujeres.

El País semanal.- 22/03/2009

ENTREVISTA Inmaculada Montalbán

“Aún existe la consigna de aguantar el maltrato”


GABRIELA CAÑAS

Aprendió como juez rural lo que hoy aplica como presiden-ta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género. Cree que esta década será decisiva para la igualdad.

Cuando era más joven, esta granadina que en noviembre cumplirá los 50 años iba de pueblo en pueblo participando en reuniones de mujeres a la hora de la merienda mientras sus maridos seguían en casa el partido de fútbol. Pero no eran reuniones para vender fiambreras o productos de belleza. Esos encuentros distaban mucho de ser transacciones comerciales con las que, de paso, reforzar el limitado papel doméstico de las mujeres. En aquellas meriendas, la joven juez Montalbán explicaba a las participantes que el deber conyugal no incluía la obligación de soportar los malos tratos del marido. Eran reuniones a las que algunas acudían a escondidas de sus cónyuges. Ahora las recuerda la juez Inmaculada Montalbán con emoción desde su despacho de vocal del Consejo General del Poder Judicial porque a su memoria vuelven sus caras y sus lágrimas cuando alguna comprendía súbitamente que lo que les decía y contaba la magistrada se correspondía fielmente con el infierno que vivía calladamente en su casa.

Las pioneras que en los años ochenta se atrevieron a denunciar y llevar a juicio a sus parejas o ex parejas fueron las que le despertaron la conciencia a Inmaculada Montalbán. Desde entonces, ella ha luchado por despertársela a los demás, y muy especialmente a sus compañeros jueces, a los que explicaba la especificidad de los crímenes machistas y de sus víctimas y a los que incluso ha llevado a centros de acogida de mujeres.

Quizá el mismo contraste de aquellas vidas con la suya propia acrecentó su empatía. Casada y con tres hijos, Inmaculada Montalbán es una mujer cuya afición favorita es pasear con su marido y sus tres hijos cuando se reúnen en Granada los fines de semana. Ahora vive en Madrid con su hija mayor, ya universitaria, y puede alardear de un marido que se ha tomado las bajas de paternidad para cuidar a cada uno de sus hijos y para, de paso, apoyar la carrera de su esposa. También puede presumir de unos vástagos concienciados con los problemas de la desigualdad.

Fue miembro de la Comisión de Violencia de Género de Jueces para la Democracia, una de las asociaciones progresistas de la judicatura española, y en 2002 formó parte del Comité de Expertos de Violencia Doméstica. Ha sido magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, y el Consejo General del Poder Judicial, del que ahora es vocal, le otorgó el Premio Rafael Martínez Emperador por su estudio Perspectiva de género: criterio e interpretación internacional y constitucional. Autora de una decena de libros sobre la igualdad, es, en fin, una autoridad en materia de violencia de género, razón por la cual nadie dudó en octubre pasado en nombrarla presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género.

Pese a lo rimbombante de todos sus títulos, Inmaculada Montalbán parece apocada y tímida, una sensación reforzada por una voz aflautada que suena a modestia.

¿Por qué quiso ser juez? Por el momento histórico en el que estudié Derecho. En Filosofía del Derecho estudiábamos el anteproyecto de la Constitución española. Era un momento muy importante en el que se estaba forjando nuestra democracia y analizábamos cómo se estaba construyendo la Constitución para poner los cimientos de una sociedad futura. Los profesores hacían hincapié en la labor de los jueces no como meros aplicadores de la ley, sino como una parte activa al interpretar las normas. Ya entonces advertí que la Constitución ofrecía grandes posibilidades para avanzar en la democracia y que ésta no se crea por ley y ya está, sino que se necesitan impulsos para que se vayan implantando los derechos que marca. Tengo un punto de utopía, como lo tuvo toda la sociedad española, para lograr una sociedad más justa e igualitaria.

¿Hay algún afán justiciero en la vocación de juez? No en mi caso. La labor del juez es interpretar las leyes ajustadamente a la Constitución y a una visión progresiva de los derechos. En casos de discriminación de la mujer por motivos laborales, la práctica judicial ha ido poco a poco sembrando pequeños hitos, avanzando en prácticas antidiscriminatorias. Es la labor promocional del derecho.

¿Por qué ha tenido usted siempre tanta sensibilidad hacia los temas de igualdad? En cuanto empecé a trabajar en los juzgados advertí que las mujeres que venían a denunciar a sus maridos eran distintas de los otros denunciantes, de las otras víctimas que acudían a los juzgados. Las veía en una situación de duda, de inseguridad y de debilidad. Y comprendí que las leyes no les respondían. Recuerdo el caso de una mujer a cuyo marido yo había condenado al pago de una multa, que era lo que la ley preveía (multa o arresto domiciliario). Pues bien, la mujer vino a decirme que ella quería pagar la multa porque su marido no estaba dispuesto a hacerlo. Había llegado la notificación del embargo de la casa familiar y ella no quería que su casa estuviera embargada [se ríe]. El sistema legal respondía de esta manera tan absurda a un problema tan específico. El sistema no funcionaba.

O sea, que el detonante fue su desempeño profesional. Fue la unión entre la formación como jurista y la práctica judicial. Advertí que el problema de la violencia contra la mujer en el ámbito familiar estaba relacionado con el problema de la desigualdad. Las mujeres que acudían a los juzgados estaban en situación de desigualdad y muchas de ellas renunciaban a la denuncia porque se quedaban sin el dinero del marido para pagar la comida o el colegio de los hijos.

Y entonces empezó usted a establecer relación con las víctimas, a visitar centros de maltratadas, a intentar entenderlas. Sí, sí. En 1985 aún no existían los organismos de igualdad ni de asesoramiento a las mujeres, y recuerdo que cuando estaba en un juzgado de Almería, unas abogadas que trabajaban con víctimas de malos tratos me pidieron que colaborara con ellas. Así fue como estuve unos años yendo a los pueblos a explicar a las mujeres que tenían derecho a denunciar. Les explicábamos que la violencia dentro de la pareja no estaba permitida, que una mujer no estaba obligada a sufrir malos tratos o a recibir amenazas por el hecho de casarse.

Pero en aquella época no se tenía conciencia de la magnitud del fenómeno. Muchos pensaban que era un problema casi minoritario, que las feministas exageraban. Sí. Me acuerdo de todas esas mujeres, de sus caras…

En este punto, Inmaculada Montalbán se queda sin voz; emocionada. Paramos la grabadora. Se disculpa varias veces. Finalmente continuamos con la entrevista.

¿Cuál era la actitud de las mujeres que acudían a esas reuniones? Iban con mucho interés y preguntaban. Para ellas era muy importante que una juez les explicara las leyes. Preguntaban sobre las consecuencias de denunciar y cuando les explicaba que las penas eran multas o arresto domiciliario se quejaban. Decían: “Esto a nosotras no nos soluciona nada”. “Yo no trabajo y mi marido es peón de albañil. ¿Qué pasa con mis hijos?”. Se planteaban este tipo de cuestiones, pero nosotras dejábamos el mensaje de que dentro de la obligación conyugal no estaba la obligación de soportar malos tratos y eso era importante, sobre todo en los ámbitos rurales. Eran mujeres que venían a oír y cuando conocían historias en las que se veían reflejadas muchas lloraban o se emocionaban. Al final acudían a la abogada.

Así era como descubrían que eran víctimas de violencia de género. En aquella época no se hablaba de violencia de género. En los atestados policiales se hablaba de reyertas familiares [se ríe].

Supongo que a muchas mujeres incluso les supondría un grave problema acudir a estas reuniones, que hasta irían a escondidas. Sí, sí. En aquella época no existía la sensibilización que hay hoy día, sino trabajos de mujeres, abogadas, asistentas sociales, etcétera. Afortunadamente, ya se crearon los institutos de la mujer y se empezó a trabajar también la asistencia y el asesoramiento a mujeres.

Todavía en 1997 no se consideraban los crímenes machistas. En febrero de ese año instruyó usted un macabro asesinato doble de mujeres. El agresor mató a dos mujeres, a las que se encontró desnudas. El cadáver de la mayor de las dos incluso fue vejado. El cronista hablaba, sin embargo, de que el posible móvil fuera el robo de 40.000 pesetas (240 euros). Sí, sí. Lo recuerdo perfectamente.

Meses más tarde, ese mismo año, murió asesinada Ana Orantes, la mujer que había denunciado los malos tratos de su ex marido incluso en la televisión y a la que él quemó viva. Hay un antes y un después de aquel caso en este país. Efectivamente. Aunque ya se estaba trabajando sobre la violencia contra las mujeres en esa etapa, ese caso fue un punto de inflexión. Primero porque salió en la televisión andaluza denunciando los años de malos tratos por parte de su ex marido y el asesinato, especialmente cruel, que fue el aldabonazo: “Me has desprestigiado al decir que te he maltratado y yo respondo quitándote la vida”. Aquello dio paso a que las asociaciones de mujeres, aliadas con los medios, pusieran sobre el tapete la violencia doméstica y la ineficacia judicial, que no respondía a cuestiones como ésa. Las mujeres denunciaban, pero no tenían protección. Los jueces respondíamos con los instrumentos legales que teníamos, pero no disponíamos ni de los medios ni de las leyes adecuadas. Se inició un proceso de reflexión muy importante, espoleado por la sociedad civil, por las asociaciones de mujeres. Es entonces cuando empieza a cuajar el término de violencia de género, que es una categoría que designa que la causa última es la desigualdad. Hemos vivido en poco tiempo una evolución muy rápida en la que se han fortalecido los derechos de las mujeres.

¿Le tocó a usted algún caso como el de Ana Orantes? ¿Tuvo alguna mujer que denunció y luego fue asesinada? Afortunadamente, no. Sí que tuve casos de mujeres que habían recibido golpes tremendos. Eso sí.

¿Alguno de los casos le impactó de manera especial? Recuerdo el de una mujer que denunció a su marido porque la había amenazado con un hacha. Debido a que el hecho se calificó como falta leve, no estaba el fiscal. Así que allí estaba la denunciante sola frente a mí mientras que el denunciado estaba con su abogado. La sensación de debilidad de aquella mujer era tremenda.

¿Sintió desde el primer momento esa empatía con las víctimas? Hay incluso mujeres a las que les cuesta entenderlas . Yo he conocido a muchas mujeres que han soportado los malos tratos en silencio. Hay muchas en el ámbito rural y todavía siguen la consigna de que hay que aguantar, una consigna que se ha transmitido generacionalmente y que afortunadamente ya se está rompiendo. Me sorprende que haya quien se sorprenda de que existan perdones, renuncias y retractaciones. Son la consecuencia de esa vinculación de dependencia emocional y económica con el agresor. ¿Cómo evitarlo? Hay que fortalecer a la mujer. No renuncia o se retracta por capricho. Para cuando llega al juzgado ya se lo han pensado muchas veces. El problema es que en muchas ocasiones sopesa los pros y los contras y ve que hay más contras que pros para denunciar. La dependencia emocional y psicológica nos impide actuar de manera más rotunda contra este tipo de violencia.

Sobre la dependencia económica tiene usted una jugosa anécdota protagonizada por el alcalde de un pueblo. Sí. Fue tremendo. Era una reunión en la que las mujeres habían preparado un café y unos bollos. De casualidad, el alcalde se enteró de que estaba ahí la juez y vino con el jefe de la Guardia Civil del pueblo. Se incorporó a la hora de la merienda. Y entonces se llevó la mano a la cartera y nos dijo: “Está muy bien todo lo que digáis, pero mientras que uno tenga esto aquí, es el que manda”. Fue frustrante.

¿Cuál fue la reacción de las mujeres? Menos mal que para entonces sólo quedaban cuatro o cinco en la reunión. Pensé que si lo hubiera dicho en público, toda mi charla se habría quedado en nada, porque en buena parte es cierto lo que él decía. Todas aquellas mujeres eran amas de casa que oían hablar de derechos y libertades, pero no tenían libertad económica para emprender una nueva vida.

Usted ha hecho mucho proselitismo entre sus compañeros de carrera. Me parece fundamental. Dentro de los cursos que he dirigido en formación de jueces he dedicado una tarde para que entren en contacto con mujeres de centros de acogida. Porque tan importante es conocer la ley como la realidad que se maneja. Que los jueces puedan hablar con las mujeres que están recluidas –sí, recluidas para garantizar su seguridad– y que ellas les cuenten lo que esperan de la justicia y lo que realmente tienen es importante. También lo es que los jueces les cuenten los instrumentos de que disponen y por qué actúan como lo hacen. Es bueno que cada uno dé su visión para mejorar la respuesta de la justicia.

¿Lo hacía usted como coordinadora de la Comisión de Violencia de Género de Jueces para la Democracia? Lo he hecho siempre que he tenido la oportunidad.

Uno de los cambios sociales que hemos conocido ha sido el de las estadísticas. Ahora al menos conocemos la magnitud del problema. Sólo en España, 400 denuncias al día. Se calcula que hay 500.000 víctimas al año y que la mayoría no denuncia. Eso quiere decir que durante esta hora de conversación entre usted y yo 87 mujeres están siendo maltratadas. Tenemos que analizar por qué persiste la violencia a pesar de los esfuerzos. Estamos en una década decisiva para implantar la igualdad entre hombres y mujeres y reducir la violencia sobre la mujer. Es una década muy decisiva porque tenemos la Ley Integral de Violencia de Género y la Ley de Igualdad. La primera, de 2004; la segunda, de 2007, y, si bien ya se ha logrado que el sistema judicial esté dando una respuesta aceptable, también es cierto que tenemos que terminar de implantar todos los recursos. Además, hay que insistir en la educación. Es el factor clave para avanzar en la igualdad y disminuir la violencia. Pero hay agentes socializantes muy importantes que siguen transmitiendo los antiguos mensajes discriminatorios que sitúan a las mujeres en segundo lugar. No sé qué tiene más incidencia, si la familia, si los medios de comunicación, si el ámbito académico o el propio lenguaje, pero lo que sé es que todos siguen transmitiendo los mensajes antiguos.

Son especialmente sangrantes en este sentido los vídeos musicales, que otorgan papeles bien distintos a hombres y mujeres. Y pongámonos a pensar en las telenovelas que vienen de otros países que no han avanzado tanto hacia la igualdad como la sociedad española. Tenemos que actuar sobre estos agentes para que se comprometan con los valores que las leyes transmiten. Sólo así se conseguirá romper esa transmisión de valores antiguos que siguen actuando sobre nuestros hijos y nuestras hijas, adjudicándoles a ellas el papel de solícitas, amables, cuidadosas y atentas, y a los niños, el papel de decisores.

¿Y frente a todo ello no cree que hay una cierta pasividad social? Creo que hay que aumentar la actitud crítica, que no podemos bajar la guardia, que hay que detectar esos mensajes y actuar con la ley para evitarlos.

Un claro ejemplo de pasividad es la prostitución. Sabemos que hay mercado de esclavas en el siglo XXI, sabemos lo que hay en los clubes de carretera, pero pasamos de largo. Hay una permisividad escandalosa. Sí. El 80% de las mujeres que ejercen la prostitución son especialmente vulnerables. Son mujeres inmigrantes, sin dinero, sin redes sociales, sin redes familiares… Hay que abordar este tema con medidas de apoyo para que estas mujeres puedan salir de esa situación. Hay que potenciar el instrumento de la ley de extranjería de que aquellas que colaboren en desarticular las mafias y bandas organizadas consigan su permiso de residencia en España y hay que ayudarlas para que se incorporen al mercado de trabajo. Obviamente hay que actuar contra esas mafias que dan cobertura a esta esclavitud.

En el año 2009, el Ministerio de Igualdad se va a gastar cuatro millones de euros para las víctimas y tres para la reeducación de los maltratadores. Suena un poco injusto, la verdad. Hay que poner en marcha los programas de rehabilitación de los condenados porque es uno de los fines de la pena en las sociedades civilizadas y también porque hay que proteger a las víctimas. Está comprobado que en este tipo de violencia se reproduce el patrón con nuevas parejas. Hay que intervenir con el condenado para evitar que produzca nuevas lesiones a sus nuevas parejas. Es un mandato legal que, lamentablemente, no está aún extendido en todo el territorio.

Vemos cada día sentencias de alejamiento incumplidas, pulseras GPS que fallan y reincidencias inquietantes. ¿Está la justicia desbordada con este asunto? No tengo esa impresión, lo que pasa es que el sistema se está adaptando a las necesidades. Es muy difícil controlar y asegurar que no se vayan a producir nuevos actos violentos contra una mujer. Los poderes públicos tienen la obligación de poner todos los medios para que eso no se produzca y que cuando suceda se analicen los fallos. La violencia sobre la mujer está en la agenda pública y la agenda política porque es un problema de derechos humanos.

¿Ha sido un gran avance establecer los juzgados de violencia de género? Han dado buen resultado porque han favorecido la coordinación entre policía, hospital y asistentes sociales y porque han mejorado la respuesta judicial. Con la especialización hay un examen de los equipos psicosociales. Se analiza a la víctima y al agresor y se evalúa el riesgo. Los juzgados exclusivos están dando una respuesta razonable que, no obstante, se puede mejorar. El proyecto es extender los juzgados exclusivos aunque alguno cubra varios partidos judiciales siempre que el acceso por el nivel de las comunicaciones sea fácil para las mujeres.

En los juzgados no especializados hay más absoluciones en casos de maltrato que en los juzgados de violencia de género. ¿Por qué es así? Porque los jueces y fiscales de los juzgados especializados ya conocen las características específicas de este tipo de violencia. Saben que no suele haber testigos y que necesitan una recogida de pruebas más importante, por ejemplo. La especialización garantiza un mejor conocimiento del problema.

La gente joven no suele estar muy concienciada de este problema. ¿Habla usted de este asunto con su hija de 18 años y sus amigas? Mi marido y yo hablamos mucho con nuestros hijos. Ellos siempre me han visto muy activista y hablamos de estas cuestiones con frecuencia. Cuando hemos visto que la menor, de 13 años, seguía una telenovela de contenidos no deseables le hemos explicado por qué no debía hacerlo y lo ha entendido. Mis hijos están muy sensibilizados. Si trabajamos en la igualdad es porque queremos un futuro mejor y más justo para las nuevas generaciones, y a los niños hay que implicarlos en estas cosas.

¿Para qué sirve el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género? Para intentar mejorar la respuesta judicial. Realizamos estadísticas que nos permiten hacer un diagnóstico del funcionamiento de nuestros juzgados, pero también analizamos las sentencias. Un estudio nos demostró que los jurados aplican en porcentajes muy bajos los atenuantes de drogadicción, consumo de alcohol o alteración mental. Esa actitud corroboraba lo que los expertos venían diciendo: la causa de la muerte no es la bebida ni el alcohol ni un trastorno mental transitorio. Y eso que en juicios con jurado las defensas suelen llevar peritos muy potentes que intentan acreditar que su defendido estaba enajenado. Ahora estamos analizando las sentencias en aplicación ya de la Ley de Violencia de Género. Veremos qué respuesta se está dando y qué mejoras podemos proponer al Parlamento.

De modo que la observación conlleva iniciativas. Sí. Gracias al observatorio tenemos datos que antes no existían. Queremos perfeccionar nuestros análisis y proponer mejoras. Una propuesta nuestra es que los jueces que estén interesados en cubrir plazas en juzgados exclusivos hagan un curso específico sobre violencia sobre la mujer. Otra cuestión es la implantación de juzgados penales especializados, que nos parece fundamental [los actuales tratan también asuntos civiles]. En el ámbito no judicial colaboramos con los ministerios de Igualdad y de Justicia, con el Colegio de Abogados, la Fiscalía y asociaciones de mujeres.

¿De qué medios personales y materiales dispone el observatorio? Contamos con dos vocales más dentro del Consejo General del Poder Judicial, la letrada Paloma Marín y dos funcionarias. Eso es todo. Nos reunimos con el resto de instituciones que también forman parte del observatorio, como los ministerios de Justicia y de Igualdad. Disponemos, claro está, de los servicios comunes del consejo, como los de inspección o estadística.

¿Por qué están tan enfadados los jueces? Las protestas denotan el desaliento ante la carencia de medios materiales y personales. Seguimos enmarañados con papeles en unas oficinas anticuadas mientras la gente espera nuestras decisiones. Los jueces no tenemos competencias para decidir el personal, el equipo de trabajo o qué sistema informático utilizar y, sin embargo, parece que somos responsables de todo.

Usted propuso las alertas informáticas, que habrían avisado a Tirado no sólo de que su orden de ingreso en prisión no se había ejecutado, sino también de que el presunto asesino de la niña Mari Luz tenía pendiente otra condena por abusos sexuales. Sí, yo propuse las alertas informáticas para que, por ejemplo, cuando salga de prisión un penado se avise inmediatamente a la víctima. Cada autonomía ha desarrollado sistemas informáticos incompatibles entre sí. En el ámbito de la justicia no se ha puesto en marcha la oficina judicial moderna que reclamamos desde hace años. Creo que los jueces quieren dar una respuesta rápida y ven que no es posible. Es una situación muy frustrante.

[editado por Anacrusa el 22-03-2009 a las 20:38]

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Anacrusa

Se paga con la muerte
o con la vida,
pero se paga siempre una derrota.

22-03-2009 a las 20:35
Anacrusa

registrado: 18-03-2004
respuestas: 4219

Re: Relaciones humanas. Hombres y mujeres.

El Cuaderno de Saramago

Malos tratos

José Saramago


En líneas generales se me conoce como pesimista. Pese a lo que alguna vez haya podido parecer, dada la insistencia con que afirmo mi radical escepticismo sobre la posibilidad de alguna mejora efectiva y substancial de la especie en aquello que en tiempos no muy distantes se llamó progreso moral, preferiría ser optimista, aunque fuera sólo para conservar la esperanza de que el sol, porque ha nacido todos los días hasta hoy, nacerá también mañana. Nacerá, pero llegará también el día en que se acabe. El motivo de estas reflexiones de apertura es el mal trato conyugal o extraconyugal, la insana persecución de la mujer por el hombre, sea marido, novio o amante. La mujer, históricamente sometida al poder masculino, ha sido reducida a algo sin mayor utilidad que la de ser criada del hombre y simple restauradora de su fuerza de trabajo, e, incluso ahora, cuando la vemos por todas partes, liberada de algunas ataduras, ejercer actividades que la vanidad masculina presumía que eran exclusivas del varón, parece que no queremos enterarnos de que la abrumadora mayoría de las mujeres siguen viviendo dentro de un sistema de relaciones poco menos que medievales. Son apaleadas, brutalizadas sexualmente, esclavizadas por tradiciones, costumbres y obligaciones que ellas no eligieron y que siguen manteniéndolas sometidas a la tiranía masculina. Y, cuando llega la hora, las matan.

La escuela finge ignorar esta realidad, lo que no puede sorprendernos si pensamos que la capacidad formativa de la enseñanza se encuentra reducida al cero absoluto. La familia, lugar por excelencia de todas las contradicciones, nido perfecto de egoísmos, empresa en quiebra permanente, está viviendo la más grave crisis de toda su historia. Los Estados parten del exacto principio de que todos tendremos que morir y de que las mujeres no podrían ser excepción. Para algunas imaginaciones delirantes, morir a manos del marido, del novio o del amante, a tiros o a navajazos, tal vez sea la mayor prueba de amor mutuo, él matando, ella muriendo. Para las tinieblas de la mente humana todo es posible.

¿Qué hacer? Otros lo sabrán aunque no lo hayan dicho. Puesto que la delicada sociedad en que vivimos se escandalizaría con medidas de exclusión permanente para los autores de este tipo de crímenes, por lo menos que se agraven hasta el máximo las penas de prisión, excluyendo drásticamente las reducciones de pena por buen comportamiento. Por buen comportamiento, por favor, no me hagan reír.


Esta entrada fué posteada el Febrero 16, 2009 a las 1:24 am y está archivado bajo El cuaderno de Saramago. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0. Tanto comentarios como pings de momento quedan cerrados.

[editado por Anacrusa el 03-04-2009 a las 16:33]

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Anacrusa

Se paga con la muerte
o con la vida,
pero se paga siempre una derrota.

03-04-2009 a las 16:32
Coco Drilo

registrado: 06-04-2008
respuestas: 185

Re: Relaciones humanas. Hombres y mujeres.

Ana, no sé muy bien como definirlo, pero este hilo da... como negatividad. El vaso medio lleno, siempre; olvida todo esto.

Así: así: y así también:

05-04-2009 a las 23:31
Anacrusa

registrado: 18-03-2004
respuestas: 4219

Re: Relaciones humanas. Hombres y mujeres.

Qué tierno y qué bueno eres, mi querido Coco. Sí, así estoy todo el rato (bueno, si me duele una muela no ) , pero ¿sabes? del mismo modo que me enseñaron de pequeña que, si había algo que yo sabía y otro no, porque había tenido la suerte de que me lo enseñaran, mi deber era compartirlo con él, lo mucho que he aprendido sobre lo que trata este hilo, creo que debo compartirlo, que es mi deber, aunque no me gusta ni me apetece hablar de ello. Este asunto tan peliagudo y delicado está aún muy en mantillas. Sigue habiendo animales que, cuando una mujer muere a manos de un hombre dice aquello de: "Algo habría hecho" y otros que se ríen con el comentario; siguen tratando de convencer a los que tienen la suerte de estar ajenos a todo esto, de que la mayoría de las denuncias son falsas; de que es un disparate la ley de violencia de género, de que todas las mujeres malmeten a sus hijos y que quieren arruinar a sus parejas y así. Como, por otro lado, la mayoría de las mujeres que están en esa sitación, ni siquiera lo saben y se sienten culpables y están aterradas y anuladas, me parece que toda información, sobre todo para ellas, es poca. Para ellas y para quienes las rodean. Creo que es un deber hacer sentir a todos que no están solas, que no es una vergüenza lo que les pasa y sobre todo que hay que ayudarlas, que no es cosa de ellas, ni que si aguantan por algo será.

Sólo trato de ayudar, en la mínima medida que tengo, de ayudarlas a ellas y a sus hijos a salir del infierno y a los que las rodean de convencerlos de que pueden hacer algo. Creo que, a veces, leer algo así puede ayudar a una persona y con que sea una me compensa este hilo tan negativo y lo hago como firmé por lo de Amina ¿Te acuerdar? Me lo mandaste tú y la salvamos.



[editado por Anacrusa el 05-04-2009 a las 05:32]

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Anacrusa

Se paga con la muerte
o con la vida,
pero se paga siempre una derrota.

05-04-2009 a las 04:43
Cristina Sama

registrado: 05-11-2004
respuestas: 1270

Re: Relaciones humanas. Hombres y mujeres.

Sí, Coco, a mí también me da yuyu este hilo, ver a nuestra Anacrusa ahondando en el manual de los horrores, y si, como ella misma dice, ni le gusta ni le apetece, peor aún. Pero entiendo y respeto que si lo hace, sobradas razones tiene para sufrir voluntariamente. Sobradas y tremendas razones hay para insistir, educar, hacer saber, luchar y tragar bilis para ayudar a las mujeres maltratadas, para abrir los ojos a todos, para que no haya más presuntos futuros maltratadores.

Me duele, porque suele ser así, que el rosario de declaraciones, de entrevistas, de escritos, de peticiones de firmas, de denuncias, de sentencias, etc. etc., al final asquee y sólo sirva para que alguna persona buena, tierna e impresionable, aparte los ojos y no quiera saber más. Me duele que sé que hay muchos hombres buenos que se sienten metidos en el mismo saco, sospechosos, vigilados y acusados sin motivo alguno, y que algunas veces terminan obligados a defender su inocencia y volviéndose en contra de movimientos que en sí no atacan a nadie, sólo quieren proteger a unas víctimas, en este caso mujeres.

Me duele porque da igual que hablemos de mujeres maltratadas, de víctimas del terrorismo, del trasvase del Ebro o el aborto del lince ibérico. Todo acaba ensuciándose y manipulándose, y siempre hay quien intenta sacar partido. Político. Económico. Personal. Siempre.

Y me duele, por último, ver que un título como "Relaciones humanas. Hombres y mujeres.", se queda en la parte negativa y espantosa de esas relaciones. Mea culpa, si me ocurre eso debería trabajar para poner su parte hermosa, que valoro más que casi ninguna otra cosa en este mundo. Pero me contuvo al principio un respeto hacia Anacrusa, sus motivos para llevar así este hilo. Y por otra parte, no puedo meterme en todos los fregaos que me salen al paso, tengo mis límites y son cortitos. Así que les remito a ustedes a los hilos de poesía de los meses, donde hay mucha de esa belleza y muy bien expresada.

Un puntito, Anacrusa. El otro día me contaba un amigo la paliza que le dio a otra persona amiga suya su pareja. Lo típico, ante la gravedad de las lesiones, los dos al hospital ocultándolo todo, y aquí paz y después gloria, no volverá a suceder, perdió el control, etc. Y si se te ocurre denunciarle, vas dado. Lo de siempre..., pero no había ninguna mujer en la historia. Lo que hay son prepotentes y débiles, poderosos y sometidos.

Buenos y malos, sí, buenos y malos, como siempre, como en el cine. Por cierto, qué gran peli Gran Torino. (Ay, disculpad, que esto no va aquí).

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En los bosques, perdido, corté una rama oscura
y a los labios, sediento, levanté su susurro.

05-04-2009 a las 13:54
Anacrusa

registrado: 18-03-2004
respuestas: 4219

Re: Relaciones humanas. Hombres y mujeres.

Veréis: explico más. A mí lo que me da yuyu es oír cómo, cada noche, al llegar a su casa, mi vecino de enfrente, el novio de la dueña del piso, le pega una paliza después de pasar entre una hora y media o dos dándole gritos con los peores calificativos, reproches y vejaciones. A ella la conozco desde que era pequeñita; he hablado con ella, he llamado a mujeres maltratadas (si ella no denuncia no pueden hacer nada, me dicen y que debo convencerla yo ¡yo!). Y ella, cuando habla conmigo a escondidas, porque él le ha quitado el móvil porque “gasta mucho”, me dice que él es bueno, un poquito violento; que es que ella es un desastre... lo de siempre. Los vecinos de arriba, de al lado, de abajo, cuando los oyen, inexplicablemente, me llaman a mí para que haga algo y ¿Qué hago? Qué voy a hacer: hablo con ella, llamo, otra vez al teléfono indicado, le he retirado el saldo a él... Ya, ya sé, pero ¿Me pongo tapones en los oídos? ¡Cómo me va a gustar!, pero la mayoría de las cosas por las que me he movido en mi vida es por las que no me gustan. Igual soy masoquista y soberbia, pensando que mi esfuerzo puede servir de algo, pero es que tengo que hacerlo, no tengo más remedio, yo puedo, sí, puedo aunque me quede machacada.

Jamás dejaré de hacer lo que creo que debo de hacer porque haya alguien que quiera sacar partido o que lo saque y no creo que nadie bueno e inocente se tenga que defender de nada; son rarísimas las denuncias falsas y se detectan fácilmente.

Y he titulado el hilo "Relaciones humanas. Hombres y mujeres." porque no quería llamarlo Maltrato, que es como debería llamarse porque ya sabemos que las relaciones humanas son múltiples y, la mayoría, maravillosas, estupendas, buenas o simplemente normales, pero a la mayoría no es a quien trato de ayudar, solo intento hacerlo con quien lo necesita.

El 90% de mis amigos, Cristina, son homosexuales: solitarios, emparejados, casados, fieles, promiscuos... como todo el mundo. Algunos son maltratadores, también como todos porque los que están en pareja suelen reproducir las actitudes de las parejas etero y también en esas parejas, las etero, hay hombres maltratados, muy poquitos, pero los hay y lo tienen machísimo peor porque sienten una vergüenza horrible de decir que lo son y hay burlas. Las combinaciones son múltiples, pero siempre trataré de ayudar al más desprotegido, sea niño (no he hecho un hilo sobre niños maltratados, vejados, explotados, porque me parecía demasiado duro, aunque también trate de ayudar, más que a nadie) mujer, hombre o animal. Por ahí anda el hilo de los galgos torturados por sus amos.

Lo siento. Voy a seguir. Creo que después quizás hasta valore más una puesta de sol, una poesía o una música hermosa. Os agradezco mucho que os preocupéis por lo que me pueda afectar esto, pero la vida está llena de todo y os aseguro que la mía está mucho más llena de cosas gratas que de lo otro y que, cada vez que consigo una cosa pequeñita, pequeñita en este sentido, me compensa muchísimo.

Ah, y edito para decir que la primera persona que aparace en este hilo es un hombre, un hombre involucrado, que trata de ayudar y de explicar. Un hombre bueno e inocente. La cosa no es contra los hombres. Por eso no estoy de acuerdo con algunas feministas que parecen en contra de los hombres y que se recluyen en un ghetto donde no los dejan pasar. La cosa va contra las bestias.

[editado por Anacrusa el 05-04-2009 a las 21:37]

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Anacrusa

Se paga con la muerte
o con la vida,
pero se paga siempre una derrota.

05-04-2009 a las 19:34
Anacrusa

registrado: 18-03-2004
respuestas: 4219

Rosa Pereda. Grande, maravillosa Rosa Pereda

Me lo mandó hace días, antes de publicarlo, cosa que jamás había hecho ningún amigo escritor conmigo. Debe haber una norma, no escrita, que no permite adelantar artículos de prensa a nadie, pero Rosa me lo mandó y ha tenido que corregirlo porque, mientras lo publicaban o no, han muerto más. Y acomete algo esencial, las tres falacias que se están divulgando con la aquiescencia de feministas y juristas: El beneficio de la custodia compartida; los supuestos estragos del llamado Síndrome de Alienación Parental y la falsa proliferación de falsas denuncias.

Gracias, Rosa.

TRIBUNA: ROSA PEREDA
Más muertas, más campañas machistas


ROSA PEREDA El País.15/07/2010

En los últimos seis meses, 39 mujeres muertas a manos de sus parejas o ex parejas, en España. En todo el año pasado cayeron 55. De estas 39, como de las otras 55, unas pocas habían denunciado malos tratos, por lo que se ve, con poca suerte o poca protección. De hecho, una de las últimas había visto cómo, 10 días antes, un juez consideraba insuficiente su petición de socorro. En un juicio rápido, posible gracias a la ley de violencia de género. Que duerma bien. El juez.

El aumento de mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas coincide con campañas neomachistas

Nadie llega a acertar con un cuchillo de cocina sin haberlo esgrimido antes: denunciantes o no, las víctimas lo han sido después de una larga cadena de sufrimientos. Uno de los últimos asesinos había escrito de antemano su confesión, y la llevaba en el bolsillo cuando fue a matarla. Había preparado y acariciado su crimen.

Los guiris dicen que hay que ver, cuánto se mata en España. Es que las contamos, señor, suelo contestar. Y lo que no se cuenta, no se tiene en cuenta. España y Canadá las cuentan. Nadie más. Uno de los empeños de las feministas en el seno de Naciones Unidas es exigir a los países miembros que cuenten sus muertas. Muchos se niegan.

El número de muertas en España en los últimos seis meses supera la estadística del año anterior. Y coincide con una auténtica campaña del neomachismo -término felizmente acuñado por Amparo Rubiales- en varios frentes.

Si todos son políticos, que lo son, el primero lo es directamente: la campaña a degüello contra el Ministerio de Igualdad y contra la ministra, desde el mismísimo día en que fue nombrada. Me extraña no haberla visto llorar como a aquella magnífica ministra francesa. Yo hubiera llorado varias veces, y eso no mermaría ni mi inteligencia ni mi eficacia. La derecha no puede tolerar los pasos hacia la igualdad entre las mujeres y los varones, y la discriminación positiva, tan tímida, les parece mucho más discriminatoria que esa discriminación negativa que venimos soportando hace mil siglos, y que ahora se da un pasito para atajar. Pero así es la vida: los privilegios se dan siempre a base de desposeídos, es decir, con víctimas, y hay un momento en que éstas quieren, sobre todo, dejar de serlo. Eso ha pasado con las mujeres. Un Ministerio que propone y vigila que se cumplan los baremos de igualdad, y que plantea nuevos programas con este fin, me parece absolutamente necesario en una sociedad tan desigual como la nuestra.

El segundo frente es la prioridad legal de la llamada "custodia compartida", que estaría y está muy bien en los casos de común acuerdo en el divorcio, pero que es un truco malo si hay malos tratos, separación contenciosa o abandono manifiesto. En suma, me parece que no debe ser el procedimiento legal prioritario, ni que pueda ser impuesto por el juez, y no solo a mí, sino a la inmensa mayoría de las juristas, y conste que el ir y venir de los niños de casa a casa no me parece tan peligroso como el que sigan en la de siempre, viendo y oyendo vete a saber qué. Los niños son instrumentos arrojadizos, pero lo son con divorcio y sin él, y lo son en muchas, demasiadas familias. Dice Ángela Alemany, abogada y miembro de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, que "la custodia compartida solo debería contemplarse en aquellos casos en que ambos progenitores estén de acuerdo, y preservando siempre el interés del menor que es el bien jurídico a proteger".

También está la campaña para imponer el célebre SAP como prueba aceptable en los juicios de divorcio y custodia de menores. El SAP, diseñado y apoyado por algunas organizaciones integristas norteamericanas, es el llamado Síndrome de Alienación Parental, un desvarío de la mente del menor inducido por la malísima que tiene su custodia. Hombre, que hay gente que malmete, hay gente que malmete. Pero diagnosticar SAP para anular la voluntad del menor o poner en juicio su testimonio, y que ese diagnóstico psicológico tenga validez jurídica, eso sí que puede dañarle abundantemente en su psique. Lo deseable es que los niños no fueran a los tribunales, pero si es necesario, que vayan con todas las de la ley. El SAP, científicamente contestado en los mismos Estados Unidos de América, es solo un instrumento para castigar y desmentir a las madres.

Y, por fin hay otra sorda campaña contra la Ley de Igualdad, por un lado, y contra la de Violencia Machista -que ya sé que no se llama así, aunque debería- que esgrime la supuesta falsedad de las denuncias de malos tratos. Yo no digo que no haya casos de denuncias tramposas, pero no ponen a prueba la ley: en todo caso, su funcionamiento, que debe preservar el derecho de defensa y presunción de inocencia que tiene cualquier acusado, inocente o culpable. Mientras, demasiadas veces, cuando quiere llegar la ley, la mujer ya está muerta. ¿No conmueve esto a los buenos padres que llenan los medios de soflamas por los maridos suicidados -después de cargarse a la suya, claro- y por quienes fueron "atrapados" por la ley de violencia? Pues no, no les conmueve ni lo más mínimo. Están en una guerra abierta, la guerra de los sexos, y esperan restaurar la situación de prepotencia y poderío anterior, con todas las leyes de su parte. Como antes.

Y mientras, y han muerto una a una, asesinadas de una en una, 39 mujeres han caído en solo seis meses y solo en España. Algunos de los asesinos se han suicidado después. Podrían haber empezado por lo segundo, digo yo.

Rosa Pereda es escritora y periodista.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/muertas/campanas/machistas/elpepiopi/20100715elpepiopi_5/Tes/

[editado por Anacrusa el 16-07-2010 a las 18:56]

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Anacrusa

Se paga con la muerte
o con la vida,
pero se paga siempre una derrota.

16-07-2010 a las 18:55
Anacrusa

registrado: 18-03-2004
respuestas: 4219

Re: Relaciones humanas. Hombres y mujeres.

Se me ocurrió escribir a El País para felicitarles por el artículo de Rosa:

Quiero agradecer a El País que le de el lugar y la palabra a Rosa Pereda. Grande, maravillosa y valiente Rosa Pereda, que acomete algo esencial en su artículo "Más muertas, más campañas machistas" del pasado día quince, las tres falacias que se están divulgando con la aquiescencia de feministas y juristas: El beneficio de la custodia compartida, los supuestos estragos del llamado Síndrome de Alienación Parental y la falsa proliferación de falsas denuncias.

Por la verdad y por las víctimas, gracias a Rosa y a El País

Ana Serrano Velasco

Y me han sepuesto esto para mi colección:

cartasdeldirector@elpais.es

Estimada lectora:

Le agradezco el envío de su carta para su publicación en la sección de Cartas al Director. A pesar del interés de la misma, lamento que no haya sido seleccionada debido al exceso de originales que recibimos y a la falta de espacio.

Atentamente,

JAVIER MORENO
DIRECTOR

No me choca que no quepa en la sección "Cartas al Director", dada la enorme extensión de mi texto. Seguro que, con ese raro estilo masoquista de El País, si hubiera puesto verde a cualquiera de sus colaboradores, me la hubieran publicado.

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Anacrusa

Se paga con la muerte
o con la vida,
pero se paga siempre una derrota.

20-07-2010 a las 18:24
Cristina Sama

registrado: 05-11-2004
respuestas: 1270

Re: Relaciones humanas. Hombres y mujeres.

¿"Masoquista"?

¿O será que la polémica sube la cuota de lectores?

Besico, guapa.

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En los bosques, perdido, corté una rama oscura
y a los labios, sediento, levanté su susurro.

20-07-2010 a las 20:22

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