Anacrusa

registrado: 18-03-2004
respuestas: 4219
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Re: Lola
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Qué cosas tan bonitas dices siempre, Bett.
Catorce años tenía ahí mi abuela, pobrecita; le faltaban dos para casarse, cuatro para ser madre y doce para morir. Ese cuadro (enorme) que siempre estuvo en el cuarto de estar de mi casa, lo restauré yo porque, encima, la madrastra de mi madre, que fue quien se permitió regalárselo cuando se casó, lo rompió por dos sitios. Sí que da para un hilo, si, y para una novela por entregas

Junto a la patita del perro hay un mancha; es un agujero fruto del tacón de la abuelastra y el raspón del brazo, también fue con el zapato y mi madre y su hermano la vieron hacerlo. El parche del brazo se nota porque hice la foto estando aún húmedo. Al secarse quedó invisible.
Supongo que tendría un muñeco o algo así en los brazos y del perro tomaría apuntes el pintor, o, incluso, se serviría de fotos (Sorolla lo hacía con la ayuda de su suegro, que era un estupendo fotógrafo). Aunque los galgos son tan apacibles que seguro que son capaces de posar así el tiempo que haga falta. Chelo, mi galga blanca, que de pequeñita parecía, enteramente, una rata, al esconderse el sol, se sentaba a mirarlo y se pasaba largísimo rato impasible. Mi padre decía que parecía una estatua. Me la dieron porque le daban miedo los disparos y no servía para cazar. A Linda porque ya no corría bastante. Nuestro vaquero era cazador, pero cuidaba a sus bichos y me cuidaba los míos, que mis padres no me dejaban llevar a casa. Su cuñado, en cambio, era el dueño de la pobre Lola. Tengo que escribir aquí la historia de Pituco, mi ratonero maravilloso. En cuanto llegue a sus fotos y las coloque. Lo estoy pasando bien ordenando y pegando mis fotos ¡Llevo 60 álbumes! y voy de alante atrás. Estoy en mis doce años. Je, je, más tierna...
Espero que, cuando mi hermana y yo nos repartamos los cuadros, ese de mi abuela me toque a mí.
[editado por Anacrusa el 28-07-2010 a las 17:11]
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Anacrusa
Se paga con la muerte
o con la vida,
pero se paga siempre una derrota.
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