Bajel

registrado: 19-03-2004
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Textos (mensajes) literarios y no literarios
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Cita: El texto Literario funciona como un acto de comunicación que posee las siguientes características:
1. ª Es resultado de una creación que el autor destina a perdurar -a conservarse exactamente con la misma forma que él le dio- ello no quiere decir que ese designio se cumpla siempre, muchas obras nos han llegado sumamente alteradas pero esa no era la voluntad del autor.
2. ª La comunicación que la obra literaria establece con el lector u oyente es unilateral, porque el mensaje no puede recibir respuesta inmediata por parte del receptor.
3. ª La obra no se dirige a un destinatario concreto, sino a una audiencia desconocida, más o menos amplia, actual o futura (se dirige pues, a un receptor universal).
4. ª El lector u oyente no establece relación directa con el autor, sino sólo con el mensaje, con su obra. Y ello cuando él lo desea. De esa manera, la iniciativa del contacto comunicativo corresponde al receptor.
5.ª Esa comunicación, por tanto, no puede tener una finalidad practica inmediata. Por el contrario, posee una naturaleza estética, es decirse ordenada a producir las reacciones desinteresadas que lo bello suscita en el ánimo.
A veces, un texto posee, además, intenciones prácticas inmediatas, pero no será literario si no admite una lectura interesente por sí misma.
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A diferencia de lo que ocurre en la comunicación ordinaria (la conversación entre dos interlocutores), el texto literario posee un final previsto por el autor, pues ese final es anejo al texto. Una conversación normal acaba cuando los hablantes no tienen ya nada que decirse, cuando ha pasado tiempo y otras obligaciones los reclaman, etc. En cambio el escritor, al ponerse a escribir, sabe que su mensaje habrá de tener una extensión determinada en función del género elegido.
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He aquí otra característica del texto literario, que lo opone a otros tipos de textos: se presta a múltiples interpretaciones, en teoría tantas como lectores u oyentes. Y ello no perturba la comunicación, no es un ruido: por el contrario, muchos lectores que muestran entusiasmo por una obra literaria, obviamente no la entienden, o la comprenden de modo deficiente y superficial. Pero les basta: la comunicación les resulta satisfactoria. Esto no puede ocurrir en los mensajes ordinarios o en otros mensajes de finalidad práctica, pues daría lugar a errores a veces de muy malas consecuencias.
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Esta extraña posibilidad de las obras literarias se debe a que estas conllevan toda su significación, el lector debe poder penetrar en ellas sin ayudas exteriores a él mismo. Cuando tomamos un libro y nos disponemos a leerlo, se crea una acción de lectura peculiar para cada lector. Allí está la obra, pequeño orbe cerrado, y allí está el lector con sus características individuales de cultura, hábitos de lectura, sensibilidad, ideología, temple del momento, etc. Y es él, en función de esas circunstancias, quien, interesándose por el texto y experimentando el placer espiritual de leer convierte la obra en literaria.
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Sin embargo, insistimos, el texto literario no posee un significado unívoco que se imponga uniforme y necesariamente a todos los lectores u oyentes.
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Fernando Lázaro Carreter, Lengua Castellana y Literatura, Anaya 2002, págs. 14-15
[editado por Bajel el 30-09-2004 a las 17:44]
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