Belle

registrado: 19-03-2004
respuestas: 764
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Re: Andrés Neuman
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Bueno , mientras Kastro nos prepara su disertación sobre qué es Literatura , dejo otro artículo de andrés Neuman .
Señores diputados
ANDRÉS NEUMAN/JESÚS FERRERO
SEÑORES diputados ausentes: les aseguro a ustedes que yo no tenía intención de escribir este artículo. Pensaba mandar al periódico un artículo distinto, redactado como corresponde y sin faltas de ortografía. Y, por supuesto, pensaba enviarlo puntualmente. Eso vaya por delante, para que ninguno de ustedes piense que soy un columnista irresponsable.
Es que, verán ustedes, cómo explicarlo. Es que, señores diputados, esta mañana las sábanas estaban tan suavitas... Y el despertador sonaba tan lejano... Y los postigos cerrados no dejaban que entrase la luz del día... No quisiera ponerme metafórico, señores diputados, aunque sé que son ustedes gente de cultura. Lo que intento decirles es que se me pasó la hora, y por eso se hizo lo que se pudo: un artículo feo, con participación muy baja.
Por supuesto que hubiera preferido escribir un artículo intachable. A todos nos gusta cumplir, pero a veces las circunstancias no son las propicias. Sé que me creerán, señores diputados, si les testimonio que mi intención más recta era escribir acerca del Poder Judicial y la necesaria reforma del método de elección de los jueces. Y en verdad iba a hacerlo. Había hablado por teléfono con el director del periódico y hasta me dormí contando jueces. Pero la coyuntura, ¿ay, la coyuntura!, resultó ser que no.
Además (y que esto, señorías, quede entre nosotros) tampoco era seguro que el original fuese a publicarse. Como imaginarán, en el periódico no todos los días se abren los correos. Los redactores tienen compromisos que atender y, como es natural, no se van a quedar sentados esperando a que los columnistas terminemos un párrafo. Para colmo, en la imprenta no siempre hay quórum suficiente y es un rollo tener que ir a buscarlos para que pongan en marcha las máquinas. Luego están los distribuidores: con esos nunca sabe uno si podrá contar, ya me entienden, te prometen que sí, que enseguida reparten, que ya llega el camión, y al final te dejan tirado. ¿Y los diseñadores? Esos sí que se las traen, siempre fallando a última hora... Ya les digo, señores diputados: hay días en que, igual que sus leyes, el periódico ve la luz de milagro.
Con estos antecedentes, se harán cargo de que no era sencillo madrugar y escribir un artículo sobre un tema tan árido como la elección de los cargos judiciales. Y es que en este país nadie quiere trabajar lo bastante, señorías, y con semejante soledad no es posible esmerarse. Yo también les comprendo: ¿reunir a 176 diputados, uno detrás de otro, sentaditos en orden desde tan temprano...! Así y todo, se quedaron ustedes cerca: faltaron siete votos. ¿Y qué son siete votos en la inmensidad del Congreso? Además, el recuento no estuvo tan mal: 169. Reconozcamos que la cifra es atractiva.
Hay quien opina que esto ha sido una vergüenza. Puede ser, pero hay que ser flexibles: mi artículo tampoco ha salido como yo pensaba. Ya lo dijo Rubalcaba: «lo políticamente importante es que el PP se ha quedado solo frente a todos los demás grupos». Si es así, la cosa cambia radicalmente: ¿entonces el plantón ha sido un éxito! Menudo chasco se habrá llevado la derecha al verse sin compañía: faltaron a la votación seis cargos del Gobierno, más una docena de diputados socialistas; faltaron cuatro diputados de ERC y tres de CIU (que estarían ocupados con la trascendental cuestión del hockey catalán); faltaron cinco del Grupo Vasco (¿hubieran faltado a una votación sobre el Plan Ibarretxe?); y hasta dos del Grupo Mixto (que no por ser pequeños iban a ser menos en esto de bloquear las votaciones). ¿Una auténtica ausencia por consenso! Insensible a estas lecciones, Zaplana ha declarado que el proyecto de reforma ha sido formalmente rechazado. De acuerdo con Zaplana, su partido se opuso por profundas convicciones, luchó unido hasta el final y consiguió su objetivo. Lo extraño es que el partido que acumuló más ausencias (22 diputados, incluidos los tenaces Rajoy y Acebes) fue precisamente el PP.
Por lo visto, casi todos los ausentes socialistas estaban gravemente enfermos o de viaje oficial: esto de las agendas es otro rollo que para qué. A mí me pasa igual; cada vez que me siento a escribir un artículo, me llaman para una cena o para dar una conferencia. Francamente, señorías, no quisiera estar en su pellejo: el PSOE ha anunciado que habrá represalias. Una multa ejemplar y fabulosa. Nada menos que 120 euros. Ciento veinte del ala. Sin perdón. Al contado. Para colmo, Rubalcaba ha advertido que «lo importante será la reconvención política». ¿Tampoco hay que ensañarse, don Alfredo! Cierto que el asunto de la judicatura tenía sus bemoles. Mi artículo, de hecho, iba a centrarse en eso: en que el proyecto de ley era de máxima urgencia y que por esa razón se había remitido directamente al Congreso. En que tenía que aprobarse a toda prisa, porque dentro de par de meses deberán renovarse un montón de cargos en el Tribunal Supremo. La idea (la idea de la ley, no de mi artículo) era modificar el actual mecanismo de decisión por mayoría simple en el Poder Judicial, elevando el mínimo hasta el 60% para evitar que el sector conservador predominante llegara siempre a los acuerdos que le viniese en gana.
Insisto, el plan era perfecto (el mío, no el de los congresistas): levantarme temprano, hacer abdominales y ducharme. Luego pensaba desayunar, tomar algunas notas y escribir un artículo digno de una ocasión tan importante. Pero, ya ven ustedes, a todos nos suceden imprevistos. Por eso les escribo, señores diputados, porque he sufrido un percance y al final he tenido que publicar una chapuza. Estoy seguro de que me entenderán como columnista y como ciudadano. Atentamente.
Ideal Granada 28 Noviembre 2004
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