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l a s   r a m a s   d e l   á r b o l

Le pidieron una lágrima para Baldr.

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autor Mensaje      
Observador
registrado: 10-12-2004
respuestas: 44

Re: Artículo sobre 'Million dollar baby'

Cita:
Cristina Sama escribió:
Cita:
Observador escribió:
No me gustó Clint Eastwood
Andrés Neuman





Por una vez, y sin que sirva de precedente, no estoy de acuerdo con el artículo de Neuman, salvo en un par de detalles. Por eso os dejo un enlace con el artículo que, sobre la misma película, hace Marcos Vieytes y con el que coincido más.

http://www.zonamoebius.com/03.kino-glaz/mv_0205_milliondolar.htm

Besicos.



Hola. Pido disculpas por opinar sin haber visto la película, pero a estas alturas, entre artículos y amigos, ya me han contado todo el argumento de principio a fin. Cristina, he leído el interesante enlace propuesto y tengo que decir que, a primera vista, después de leerlo en cierto modo parece confirmarse lo que expone Neuman (al menos en su sentido, guste o no luego la película estéticamente): el autor de este nuevo artículo habla del accidente de la chica como "la lógica irreprochable de la fatalidad", "tsunami fatal" o incluso (y esto a mí me suena mal) de "destino glorioso y trágico". Si no he entendido mal, Neuman se sintió incómodo precisamente ante la glorificación de su desgracia, como mostrar un heroísmo donde sólo hay dolor o drama humano (algo muy yanqui), y ante la presentación de un accidente fortuito en términos de Fatalidad. Fatalidad, fracaso dibujado de antemano... para una chica que quiere superarse (el texto habla de "vivir con la conciencia de los límites").

Tampoco acaba de convencerme el lenguaje empleado en el texto del enlace: "gallardo", el destino de ella en manos de él... No sé, es curioso. Ambos artículos defienden posturas contrarias y, sin embargo, parecen coincidir en los valores señalados por Neuman. Sólo que a muchos espectadores eso parece haberles emocionado, como una especie de epopeya("preferimos seguir peleando hasta perder por knock out a que nos obliguen a tirar la toalla"), y a otros espectadores (menos) eso mismo parece haberles espantado. No sé, yo ante ciertas situaciones preferiría tirar la toalla antes de que me noqueen, ¿no hay algo ahí de apología del sacrificio? No digo en la peli, sino en la crítica.

Dice el texto de ese enlace: "...no puedo noquear el recuerdo de ese personaje gallardamente parado en la ventana del hospital, erguido y dándole la espalda a la mujer cuyo destino –glorioso y trágico- contribuyó a dar forma y que ahora está de nuevo en sus manos, o llorando ante el sacerdote..." Sé que es un prejuicio, pero (después de lo dicho, incluso de lo dicho a favor) me temo que definitivamente no iré a verla. (¡Además, mira que meterse con Woody Allen para elogiar a Clint Eastwood...! )

Gracias por el debate y las ideas, que me han interesado mucho. Saludos a todos los foreros.

pd: tengo una amiga a la que tampoco le gustó la película (y es de las pocas, la verdad). Ahora que recuerdo, me comentó un detalle que a mí, tal como me lo contó ella, me pareció curioso. Ella dijo que la chica llega al gimnasio después de varios años, no sé cuántos, de practicar boxeo por su cuenta porque tenía mucho interés. Y que le había chocado mucho cómo la chica llega al gimnasio sin saber siquiera colocar los pies y los brazos, como si fuera tonta. Mi amiga dijo que eso no era creíble y que sólo servía para que "papá Clint" (como lo llama Neuman en el artículo) le enseñase hasta lo más obvio. Algo así. ¿A alguien le pareció lo mismo? Vuelvo a disculparme por hablar de oído, perdonad. ¡A ver si tendré que acabar viéndola sólo para debatir con conocimiento de causa...!

[editado por Observador el 19-03-2005 a las 02:52]

_________________________________
Observador
19-03-2005 a las 02:48
alejandrina
registrado: 19-03-2004
respuestas: 486

Re: Andrés Neuman

Coincido totalmente con las ideas de Contramaestre.
Este mundo es maloliente y se puede encontrar la ternura en un vertedero. Menos mal.
Las relaciones y los afectos no tienen que ser obligatoriamente de sangre y se van construyendo por el camino. Es una conquista diaria con sus satisfacciones y desengaños.
Hoy he leído en la prensa la detención de una madre que violaba con su pareja a su hija menor. Mucho más repugnante que la madre de la película. Además es cierto. La vida es una broma pesada y el esfuerzo muchas veces es duramente burlado. Me pareció una buena película llena de humanidad. Me da igual el signo conservador de Clint Eastwood. Le aflora la humanidad adquirida por la experiencia. O la experiencia debida a su humanidad.
Y por supuesto, que veo más real la relación paterno-filial y no por ello, paternalista, que la hipotética relación sexual que apunta Observador. Tienen una relación amorosa; pero de otro signo.

Además, recuerdo que cuando Eastwood deja de ser intervencionista con su pupila y le deja tomar sus propias decisiones, situación ésta que ocurre en toda relación paterno-filial, ella triunfa y posteriormente pierde. Pierde todo. La radicalidad de la brutal desgracia hace patente, y sin ningún género de duda, la posición exacta de los vínculos afectivos de la protagonista.
Es una película dura, tierna y muy humana. Cada día Eastwood me gusta más.

19-03-2005 a las 13:01
Cristina Sama

registrado: 05-11-2004
respuestas: 1270

Re: Andrés Neuman

Cita:
Observador escribió:

yo ante ciertas situaciones preferiría tirar la toalla antes de que me noqueen


Cita:
Vieytes escribió:

"Esa fatalidad omnipresente evita que Million Dollar Baby sea una historia más de culpa y redención, un martirologio aleccionador sobre la importancia religiosa del sufrimiento. A diferencia de tantas películas con esa postura, en esta no hay mensaje explícito que justifique el sacrificio ni elementos formales que lo ensalcen: música en mayúsculas, suspenso durante la pasión o luz exacerbada posterior a la ceremonia de muerte. La gratuidad del dolor que padecen y la nula recompensa que reciben no hacen más que enfatizar el sin sentido de todo. Porque si es cierto que Frankie se siente culpable por su pasado, también es cierto que nunca logra redimirse."

...

"Sólo de vivir –y morir- con la conciencia de los límites -pero luchando contra el miedo que esa certidumbre impone- habla Million Dollar Baby." .... " En este contexto, no está de más decir que tanto Eastwood como nosotros sabemos que cada película puede ser el último round de la pelea. Y que preferimos seguir peleando hasta perder por knock out a que nos obliguen a tirar la toalla."




Creo que a Neuman no le gustó la película de Eastwood porque no era la película que él quería ver. No pasa nada por eso, a veces esperamos más, o simplemente otra cosa, y algo deja de gustarnos.

Yo fui al cine esperando menos, cosa que suelo hacer cuando sé las buenísimas críticas que una peli ha tenido. El tema del boxeo no me gusta, e historias de fracasos hay muchas, mejores y peores. La parte de la crítica de Neuman con la que estoy de acuerdo es en los aspectos del boxeo en concreto, del combate final, y quizá también en que se meta la eutanasia como solución de la película. Pero lo que comparto con Vieytes es que la superficie, la forma que Eastwood ha elegido para contar su historia (la que critica Neuman) es una, y el fondo, de lo que en realidad nos está hablando, es otro. Y sean cuales sean las intenciones, moralistas o no, de comunicar, lo que me subyugó fue la honestidad (Honestidad, con mayúsculas), con la que nos lo cuenta. Y tampoco Clint es Kirk, oigan, aunque sean americanos y nos hablen desde sus vivencias.

Y yo tampoco veo la relación por parte de Frankie tan "paterno-filial", sino como la única manera de sobrellevar un amor imposible, al que por otra parte se ha visto abocado por las circunstancias, recordemos que en ningún momento quiere él permitir que vaya adelante, y es sólo la "terquedad" de ella y la ¿compasión? del personaje de Freeman los que le obligan a aceptarlo. Pero si como dice Neuman, es más saludable ponerlos a dar revolcones, me gustaría saber como sigue la peli, y sobre todo, quién la dirige. No mi Clint, seguro. Clint nos hace reflexionar sobre la vida, las relaciones, el amor, la muerte... y no nos da las soluciones en ella.

Quizá cambiaría cosas de la película, (qué inconsciencia), pero no cambiaría la manera de hacerla. Y desde luego, si quiero ver otra diferente, ya volveré al cine otro día. Para debatir sobre la eutanasia, por supuesto prefiero Mar Adentro, que también me pareció una gran película.

Y sí, también yo tiraré la toalla antes de que me noqueen, pero intentaré que nadie me obligue a ello. Y vale, no hacía falta mentar a Woody Allen.

Besicos y gracias por el debate.

_________________________________
En los bosques, perdido, corté una rama oscura
y a los labios, sediento, levanté su susurro.
19-03-2005 a las 14:00
Observador
registrado: 10-12-2004
respuestas: 44

Re: Andrés Neuman

OJO SECRETO

Tierra y libertad
ANDRÉS NEUMAN/


DURANTE las últimas semanas he seguido con interés el sonado caso (nunca mejor dicho) de la profesora de música de un colegio de El Padul, a quien el padre de un alumno denunció por 'coaccionar' a su hijo para que aprendiera a cantar el himno de Andalucía en vísperas del aniversario autonómico. Antes que nada quisiera decir que llevar a alguien a los tribunales por enseñar un himno en clase, sobre todo un himno amparado por una democracia, se me antojó desde el principio un disparate. Diferente hubiera sido que el padre denunciase a la docente por haber infligido a su alumno, con el pretexto del himno, algún tipo de represión o maltrato. Pero ese no parece ser el caso, ni la acusación formal aludía a nada más concreto que una genérica 'coacción', de lo que se infiere que la absuelta profesora no fue más allá de las reconvenciones habituales cuando un alumno se niega a realizar una actividad cualquiera.

Por otra parte, las razones expuestas por el denunciante no dejaban de ser insólitas: la profesora de música fue acusada de intentar politizar a su hijo inculcándole 'ideas de izquierdas', sin tener en cuenta las prohibiciones paternas ni «lo que sufrió su familia durante la Guerra Civil». Con ese criterio, el padre del alumno podría haber exigido al centro que su hijo no recibiera en Historia ni una sola clase sobre la República, la Constitución o el funcionamiento del Congreso, alegando incompatibilidad con las convicciones familiares. Sin embargo, aun reconociendo la desproporción y arbitrariedad de la denuncia, debo decir que las fervorosas reacciones públicas que originó me parecieron asimismo dignas de reflexión.

Tras ser admitida a trámite la denuncia en el Juzgado de Instrucción número 3 de Granada, docentes, padres y vecinos de El Padul mostraron su apoyo a la profesora haciendo sonar el himno andaluz en el colegio durante un día entero. Durante una sesión en el Parlamento, el presidente Chaves consideró «digno, positivo y valioso» enseñar el himno, al tratarse de un símbolo «para todos los andaluces». El portavoz del PA defendió a su vez la enseñanza «del himno de la tierra» y garantizó el «apoyo incondicional» de su grupo para «cualquier iniciativa» que adoptase la Junta en ese sentido. El 28 de febrero, el presidente Chaves invitó a la profesora a los festejos del día de Andalucía, le impuso una condecoración e hizo sonar el himno autonómico en su honor. Incondicionalidad, honores, himnos, medallas: más que la libertad de cátedra o la normalidad democrática, lo que parecía estar defendiéndose era la unanimidad de una bandera, una 'identidad' regional entendida como una virtud en sí misma.

Vayan por delante mi respeto y comprensión hacia la historia de trabajos, sufrimientos y postergaciones de un gran pueblo como el andaluz, al que me unen profundos lazos de cariño, gratitud y ciudadanía. Está muy lejos de mi intención ignorar las legítimas reivindicaciones de nuestra Autonomía y de sus símbolos. Sin embargo, no puedo evitar la sensación de que se ha querido combatir una denuncia equivocada con la contundencia del esencialismo. Enseñar un himno no es algo en absoluto reprochable, pero tampoco veo por qué tenga que ser a priori pedagógicamente valioso o positivo. Pienso en ese alumno, en el hijo del denunciante, y me preocupa imaginar a un atribulado niño de apenas nueve años escuchando a su padre (de un lado) prohibiéndole cantar o repetir ciertas palabras que le enseña su maestra, y asistiendo (de otro lado) a un desfile de manifestaciones indignadas, medallas oficiales y argumentos telúricos. Imagino a ese niño ante una hostil encrucijada: ¿'ser' o 'no ser' andaluz como los demás? ¿Sentirse orgulloso o culpable por ello? ¿Hacer caso de las advertencias de su padre o de las exigencias de profesores y políticos? En esa disyuntiva de identidades absolutas, ¿cuál habrá sido el aprendizaje de ese niño? ¿Qué espacio le habrá quedado para la reflexión individual?

Reconozco que, personalmente, tengo dificultades para identificarme con cualquier discurso o símbolo que tienda a igualar a las personas no por unos ideales, unos principios o actitudes comunes, sino por una circunstancia tan casual e involuntaria como el haber nacido en un lugar determinado. Soy de los que piensan que un especulador inmobiliario y un obrero explotado poco tienen en común aunque ambos hayan venido al mundo por ejemplo en Alfacar. O que una familia granadina hipotecada de por vida tiene más motivos para identificarse con una familia de Tarragona en similares circunstancias, que con un alto banquero nacido en su misma provincia. Por lo demás, en un momento delicado para la articulación del Estado español como el que estamos viviendo, me sorprende entrar en la web de la Junta de Andalucía y leer que nuestro himno está «profunda y ampliamente asumido por el pueblo andaluz como el tercero de los símbolos de su nacionalidad». ¿No es el léxico 'nacional' el que tanto nos inquieta en boca de otros líderes regionales? Me detengo en la introducción al himno autonómico de dicha web, y me encuentro con que nuestra tierra aspira a «reanudar la obra creadora de su historia incomparable», que «anhela lograr en hechos propios el devenir creador de su alma privativa», y que actualmente experimenta «una dialéctica de identidad pueblo/escudo». Entonces vuelvo a pensar en el atribulado alumno de El Padul, y me pregunto qué entenderá de mayor por obra creadora, historia incomparable, dialéctica pueblo/escudo o alma privativa.

Estas y otra dudas me surgían mientras seguía el caso de la profesora de música. Y todas ellas las expreso como andaluz orgulloso: pues a mí lo que me ha enseñado a amar esta hermosa tierra ha sido la vida misma, mi experiencia personal aquí, el trato con su gente. No lo ha hecho ninguna escuela ni ninguna ceremonia oficial. Se me dirá que eso es porque nací en otro lugar; pero, precisamente, de la educación escolar del país en que nací guardo un incómodo recuerdo de banderas, himnos y actos patrióticos. Y puedo asegurar que aquellas costumbres no despertaron en mí ardor nacional alguno, ni surtieron el efecto de compromiso colectivo que he sentido más tarde votando libremente y siendo un ciudadano con derechos en Andalucía. Por supuesto que entre esos derechos figura por ejemplo el de enseñar un himno cuya letra (como el de Andalucía o el de Costa Rica, que se le parece bastante) pide justicia, paz y esperanza. Pero, al mismo tiempo, no dejo de pensar que esas enseñanzas masivas son maneras de simplificar demasiado la difícil tarea de aprender quiénes somos y quiénes queremos ser.

(Ideal Digital, 20 de marzo de 2005)

[editado por Observador el 21-03-2005 a las 17:18]

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Observador

21-03-2005 a las 17:16
Contramaestre

registrado: 20-12-2004
respuestas: 50

Re: Andrés Neuman

Una acusación sin pruebas y una utilización política de un menor por razones raras, muy raras. Ese es el problema, no la tierra ni la libertad. El problema es un tonto que utiliza a su hijo.

En un despacho de Europa Press, nada extremista, de fecha 11 de marzo comentando la sentencia del Juzgado de Instrucción nº 3 de Granada se relata lo que le ha pasado a la profesora de música del pueblo de Padul , que fue denunciada por el padre de uno de sus alumnos, por enseñarle el himno de Andalucía, el pasado 25 de febrero ante la proximidad del 28 de febrero, día de esa comunidad autónoma. No consta acreditada en las pruebas la negativa del menor, ni en consecuencia el haber sido obligado por la profesora, ni que esta adoptara ninguna medida coactiva o represiva.

¿Cuál es el problema? Un tonto, repito, un tonto que pone denuncias y no aporta pruebas. O algo peor… lo decía porque tonto es el que hace tonterías.

( http://www.granadaenlared.com/noticias/0503/11124340.htm )

[editado por Contramaestre el 21-03-2005 a las 23:37]

21-03-2005 a las 23:36
potrilla

registrado: 19-03-2004
respuestas: 17

Re: Andrés Neuman

El artículo de hoy tenía que dejarlo Potrilla ...lo siento por la redicha de Belle.

El último relincho

ANDRÉS NEUMAN

MUCHOS han hablado ya sobre la estatua. A favor. En contra. Indiferentes. Indecisos. ¿Y entonces por qué yo? ¿Para qué otra voz más? Bueno, después de tanta discusión, creo sinceramente que mi punto de vista era necesario. Y que es hora de darlo. De abandonar las anteojeras. De dar rienda suelta a mis opiniones. Por si no me reconocen, me presento: soy el caballo de don Francisco. El mismo. El de la Plaza de San Juan. El que callaba. El que aguantaba quieto.

No sé si debería empezar protestando. O discutiendo. O contando la verdad desde que don Francisco me montó sin consultarme. A mí la política me pone nervioso y a veces me dan ganas de dar coces, como hace todo el mundo. En fin. Supongo que lo mejor será empezar por la madrugada del jueves.

Imagínense. Cuarenta y cinco años de paciencia. Uno, qué quieren que les diga, ya se había resignado. Mi destino era ese. Siempre la misma historia. Siempre la misma plaza y el mismo jinete. Pero de pronto, ¿quién lo iba a decir! Una sábana caída del cielo. Unas luces muy intensas. Los ganchos en las patas. Los tirones de riendas. Las voces. Las sirenas. Las cinchas alrededor del lomo. El milagro de movernos. El vuelo de la grúa. El aterrizaje brusco en el camión. El vaivén de los acelerones. Imagínense. Don Francisco trinaba, bufaba y relinchaba. Naturalmente, sólo yo lo entendía.

Nos llevaron a un almacén cerca de una autovía. Aparcaron. Nos bajaron del camión (sin demasiada delicadeza, la verdad) y volvimos a tocar el suelo. Miré a mi alrededor y me di cuenta de que ya no nos vigilaban. Entonces comprendí que había llegado la verdadera hora. Todos decían que nos habían desmontado, pero yo sé muy bien lo que es montar y desmontar. Mientras los policías se fumaban un cigarro y don Francisco les pedía explicaciones a voz en cuello, tomé la decisión más importante de mi existencia. Derribé a don Francisco. Y galopé. Galopé rápido. Huí del almacén. Crucé la autovía de Barcelona. Salí de la ciudad buscando el campo. Y nadie me siguió.

Desde aquella madrugada he estado prófugo. De hecho no tenía pensado intervenir en este lío. Pero uno escucha ciertas cosas y, no sé cómo decirlo: uno será caballo, pero no está sordo. Por ejemplo, el alcalde de Santander. Parece que dijo que, puestos a retirar a don Francisco, también habría que quitar los escudos de la República porque ambas cosas «son preconstitucionales». Ya sé que la verdad no suena igual cuando la dice un jinete que cuando la dice su montura. Pero hombre, señor alcalde: ¿cómo va a ser lo mismo conmemorar un régimen democrático y democráticamente elegido, que conmemorar a alguien que dio un golpe de Estado y que impuso su régimen por la fuerza al cabo de tres años de guerra civil? Cualquier animal entiende la diferencia. Y no se ofenda, que me refiero a mí.

Sé que otros han manifestado que, para bien o para mal, el Caudillo es «una parte de la historia de España» y que por eso no era justo quitar su estatua. Vale, don Francisco y un servidor equino pertenecíamos a la memoria de la gente que paseaba por la plaza. Pero ¿y los cerdos? ¿Y los buitres? ¿Y las alimañas? ¿Y los ladrones, los violadores, los asesinos? ¿No forman también parte de la historia? ¿Por qué no les levantan un monumento a todos ellos? Sé que el señor Rajoy dijo que el actual presidente se equivoca, que es «un irresponsable» y «resucita el pasado». Quisiera recordarle con todo respeto al señor Rajoy que errar es humano, pero herrar es imperdonable y sólo lo hacen los vaqueros y los dictadores. Si quieren mi humilde opinión, mucho más irresponsable fue dejar que don Francisco siguiera cabalgando sobre un viejo y pobre caballo treinta años después de haber muerto. ¿Resucitar el pasado? ¿Pues más resurrección que esa!

Hasta el mismo Piqué, que siempre ha tenido cara de jinete a la antigua, se ha mostrado a favor de bajar del caballo a don Francisco. Seguramente él, igual que tantos otros, piense que lo habría que desmontar es la cúpula de su partido. Piqué dijo que los símbolos que chocan con el espíritu constitucional «ya no tienen cabida». Hombre, cabida tienen: pero pesan lo suyo y terminan rompiéndote las ancas. En eso estoy de acuerdo con la Fundación de don Francisco, que insiste en que el Caudillo fue «uno de los grandes». ¿A mí me lo van a decir, que soporté cuarenta y cinco años (seis años más que cualquier español) la tiranía de sus orondas posaderas! El problema es que los muertos pierden cuerpo, pero no kilogramos. En el caso de don Francisco hay que tener en cuenta las condecoraciones, las armas y la conciencia.

Luego parece que Zaplana dijo que el actual Gobierno era «el más radical de la historia democrática». Historia democrática: por eso mismo, digo yo, nos arrancaron de raíz a mí y a mi jinete. De todas formas, por larga que sea la democracia siempre habrá individuos con más memoria que un caballo o un elefante: mientras nuestro camión se ponía en marcha, un centenar de memoriosos vino a despedir a don Francisco con el brazo en alto. Todos aullaban el 'Cara al sol' bajo la luna y en plena madrugada. A eso le llamo yo estar literalmente trasnochado.

Aunque este sea mi último relincho, quiero decir bien claro que una estatua no es un simple testimonio: es un acto de homenaje. Y, por mucho que algunos quieran hacerse los osos, el homenajeado don Francisco fue tan dictador como Hitler o Mussolini. Dudo que en Alemania o Italia estén bien vistas sus estatuas, ni siquiera las ecuestres. No hablamos de jefes de Estado sino de jefes de establo. Basta con estudiarlos en la escuela. En Historia o en Zoología.

Hay quien opina que el conjunto artístico de la Plaza de San Juan ha quedado incompleto. Para cubrir el hueco, se ha decidido convocar un concurso de ideas: me preocupa que el concurso quede desierto. La historia humana es así de bestia. Unos sufren como mulas y otros hablan como borregos. O, por así decirlo, algunos ladran porque otros cabalgamos.

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Di fe de mí
y sé que fui.
No sé hoy
lo que soy.

27-03-2005 a las 17:08
Observador
registrado: 10-12-2004
respuestas: 44

artículo

Mira, Anacrusa, ya han colgado en la web de Neuman el artículo perdido. Lo pego ahí debajo. Menos mal que no habla del Papa. No esperaba menos. Saludos a todos.




2005-04-03

Balones y banderas
Andrés Neuman


Hace unos días la selección española de fútbol se enfrentó al combinado serbio-montenegrino con la aspiración, no muy estelar que digamos, de abandonar el segundo puesto del grupo de clasificación para el Mundial. Espero que finalmente lo consigan, porque no hay flagelo veraniego más selecto que el de contemplar cómo campeonato tras campeonato los demás países nos eliminan. Casi me atrevería a decir que, más que las ambiciones de triunfo de la selección, lo que nos congrega a los ilusos aficionados españoles es un refinado sentimiento de fatalidad: ya sabemos que perderemos, pero nos intriga saber cómo. Esto sin duda nos distingue de otras selecciones más convencionales que lo único que persiguen es la gloria.

Como el fútbol es un síntoma, siempre me ha llamado la atención eso que los puristas llaman el entorno, la cáscara de los partidos: como si el fútbol no fuese el más socializado de los deportes y, por lo tanto, el más extradeportivo. A mí me gusta ver los partidos, porque así me comunico con las ilusiones remotas de mi infancia. Pero también disfruto con las polémicas entre absurdas y metafóricas que rodean el antes y el después de ese modesto ritual que, en sí mismo, apenas dura noventa minutos y a veces ni siquiera resulta estético. La metáfora no es un tema, sino un método de observación. Igual que sucede con el tema del tabaco en la película ‘Smoking room’, cada vez que escucho un debate futbolístico no puedo evitar la impresión de que, invariablemente, hablamos de otra cosa. Como todas las cosas, el balón es una excusa para interesarnos por la vida.

Además de las discusiones habituales (alinear a este jugador o a aquel otro, salir al ataque o al contragolpe, marcar pronto o mantener la puerta a cero, etcétera), del partido contra Serbia y Montenegro me interesaron especialmente sus ecos interiores. Durante los días previos, toda la España futbolística erigió un gran espejo político con la excusa del encuentro. Teniendo en cuenta la mecánica tan previsible como cínica de las declaraciones oficiales, a veces tengo la sensación de que, para saber qué piensa el grueso de la ciudadanía, es mucho más revelador leer las páginas de fútbol que las de actualidad política. Por ejemplo, dudo que fuera casual la atención pública prestada al detalle del himno serbio: la selección de Serbia y Montenegro vive la paradoja de que una parte de sus aficionados silben su propio himno, el ‘Hej Sloveni’, que proviene de la antigua Yugoslavia unificada y que en realidad es netamente serbio. Me pareció curioso que, en vísperas de este partido, el eje de las polémicas futboleras fuese precisamente Raúl: símbolo madridista, capitán, y el único jugador de la selección que da muestras explícitas de tomarse el himno nacional como una cuestión sagrada.

No recuerdo desde cuándo tiene Raúl la costumbre de mirar al cielo con cara de concentración mientras en el campo tocan el himno español. Pero, siendo perversos, podríamos observar que cuando Raúl era más joven y no lo hacía jugaba mucho mejor. Si el capitán centró las discusiones, alrededor de ese tema circularon significativos satélites. No hubo medio de comunicación que no reprodujera y analizase con suspicacia las declaraciones del catalán Oleguer, el joven jugador del Barcelona que insinuó ciertas dudas sobre si acudiría a la selección española en caso de ser convocado. Tampoco vi ningún azar en el hecho de que, en la misma semana previa al partido contra Serbia, se divulgara una anécdota en la que Del Horno (lateral vasco del Athletic de Bilbao y de la selección) supuestamente pidió que no apareciera la bandera española durante un reportaje. Lo más sospechoso es que el supuesto incidente se produjo... ¡en octubre! Pero nadie lo había contado hasta ahora, cuando acaba de arrancar la campaña electoral en Euskadi y se recrudecen los enfrentamientos entre nacionalistas y no nacionalistas. Del Horno no negó el incidente y se limitó a dar una respuesta tan simple como irrefutable: banderas al margen, él siempre se ha esforzado al máximo en los partidos que ha disputado con España. Incluso marcó un gol hace poco, contra San Marino, y lo celebró con ganas. Muchos pensarán que estamos lejísimos de los Balcanes. Pero uno imagina que algunos jugadores bosnios o croatas hacían y sentían algo parecido cuando competían con la camiseta de la antigua Yugoslavia.

Ante los comentarios que suscitaron los asuntos del jugador catalán y del jugador vasco, el seleccionador Aragonés (de apellido) tuvo que salir a disculpar a Del Horno y a hacer como que no había entendido muy bien a Oleguer, para calmar los ánimos de los más castizos. Sin embargo, el futbolista del Barcelona no dijo nada que antes no hubieran dicho en voz más alta, por ejemplo, los directivos de la Federación catalana de hockey o algunos responsables de ERC acerca de la candidatura de Madrid 2012. En aquella ocasión Zapatero, que además de presidente de España es un apasionado del Barcelona, tuvo que enmendarle la plana a Carod (que tiene el torpe don de abrir agujeros en la defensa del Gobierno para que el PP le marque goles oportunistas) y brindar públicamente con cava catalán por las Olimpiadas de Madrid. Supongo que Zapatero disfrutaba más de los partidos de la selección cuando Guardiola era el capitán del Barça y de España. Curiosamente, por entonces gobernaba el madridista Aznar y la selección española tenía un entrenador vasco que se declaraba nacionalista. No me negarán que en el campo (igual que en el Estado) tenemos un buen lío. Y dudo que se solucione pidiéndoles a los jugadores que miren al cielo como Raúl cuando suena nuestro himno.

Al hilo de las selecciones autonómicas y del partido contra Serbia y Montenegro, la semana pasada un periodista deportivo planteó una pregunta incómoda: ¿se imaginan que algún día el equipo español de fútbol quedase reducido por ejemplo al de Castilla y compitiera en unas eliminatorias mundiales? No me lo imagino, o prefiero no imaginarlo. Pero sé que la convivencia es un partido decisivo que durará toda la vida, y para el que es preciso entrenarnos a diario con respeto y cariño por los otros. Me vienen a la mente las palabras de Milosevic (no el dictador, sino el futbolista), que lleva bastantes años jugando aquí y que el otro día dijo que en Yugoslavia también empezaron con las selecciones regionales. Sin duda, nuestra situación es diferente y menos grave. Pero conviene no olvidar que, finalmente, España empató con Serbia.

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Observador

07-04-2005 a las 06:16
Anacrusa

registrado: 18-03-2004
respuestas: 4219

Re: Andrés Neuman

Mil gracias por seguir pendiente, localizarlo y colgarlo, eres una joya. Voy volada y no puedo leerlo (me voy de fotógrafo oficial de una joven orquesta a Zamora, dentro de pocas horas y, como tengo que hacerles la comida a dos miembros de esa misma orquesta, no me da tiempo. Fotógrafo y madre ).

Ni del papa ni de Mónaco, me parece. ¡Este chico es otra joya!

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Anacrusa

Se paga con la muerte
o con la vida,
pero se paga siempre una derrota.

07-04-2005 a las 12:01
Belle

registrado: 19-03-2004
respuestas: 764

Re: Andrés Neuman

Chuck Berry o el desorden

ANDRÉS NEUMAN

ADMITO que, cuando paseando una tarde por Granada me topé con un cartel que anunciaba a Chuck Berry, pensé que se trataría de algún aniversario para fans, de un homenaje póstumo o de una sesión de espiritismo. En primer lugar, por pura ignorancia, hasta aquel momento yo tenía la íntima convicción de que Chuck Berry ya no estaba en este mundo, como les pasa a Elvis, Jerry Lee Lewis o Carl Perkins. En segundo lugar, y equivocado de nuevo, uno habría jurado que, en el improbable caso de seguir vivo, al padre del rock original difícilmente se le ocurriría trasladar sus ancianos huesos eléctricos hasta el extremo sureste de Andalucía. Está visto que no tengo ni idea de rock and roll.

Resulta que no sólo las míticas canciones de Chuck Berry siguen vivas, sino que su inquieto autor ha ofrecido una semanita de conciertos en España, Granada incluida, albricias, existimos. La noche del jueves 7 de abril el señor Berry, de 79 años, vestido con una camisa rojo incendio, delgado pero entero, no exactamente calvo, apareció en el escenario del Palacio de Congresos de Granada. Fue extremadamente puntual para empezar a tocar: 21.30 en punto; y muy exacto para dejar de hacerlo: tocó una hora de reloj. Lejos de ignorar al resto del cuarteto (en el que destacaban la calidad del pianista y la extraterrestre apatía del bajista), Berry no dejó de dialogar con sus músicos, generando pequeños dúos y complicidades. Todos los asistentes (que inexplicablemente sólo llenábamos media sala: tal vez muchos otros también pensaron que Chuck Berry ya no estaba en este mundo) pudimos comprobar que su voz se sostiene mejor de lo previsto. Sus movimientos en el escenario aún son ágiles, como los de un gato provecto que mantuviera el don de salir de su fatiga de vez en cuando para ejecutar un impecable salto. Incluso se diría que el señor Berry conserva cierta tensión sexual en su manera de bailar junto con su amada guitarra, pero eso ya no podemos asegurarlo y además sería de discutible gusto.

Más que tocar la guitarra, Chuck Berry la estimula, la provoca, la mantiene despierta. No se consagra a largos e incansables solos, ya no tiene edad para ello ni maldita la falta que le hace. Sin embargo sus escuetas, rítmicas y humorísticas incursiones le bastaron para convencer al público de que hombre e instrumento llevaban toda la vida soñando juntos. Escuchándolos a ambos, la letra de su archicélebre 'Johnny B. Goode' se vuelve literal: «Tocaba la guitarra como quien toca el timbre ». Los venerables éxitos de Berry siguen tan vigentes que cuando uno se los escucha a él experimenta una ligera sensación onírica. Como si aquellas antiguas canciones no pudieran ser de nadie. Como si fuera una sorpresa recordar que no son de raíz colectiva y anónima. Sus títulos podrán sonarnos o no, pero poca gente hay en occidente que no reconozca las nerviosas y familiares melodías de 'Roll over Beethoven', 'School days' o 'Memphis Tenesee'.

Imaginar a los primeros jóvenes que enloquecieron escuchando a Chuck Berry es algo casi tan difícil como imaginar a los niños que no oyeron hablar de Napoleón, sino que lo vieron salir huyendo de Leipzig con sus propios ojos. Muchos adolescentes conocieron 'Maybellene' en la sedosa garganta del rey Elvis. Otros (entre los que me cuento) se enteraron de quién era gracias a la electrizante versión que Lennon hizo de 'Rock and roll music', o gracias a la versión elegante y un tanto lánguida que Harrison hizo de 'Roll over Beethoven'. Lo mismo sucede con el 'Come on' de los Rolling Stones, y un infinito etcétera que ya dura medio siglo.

Si millones de personas conocieron al padre Berry a través de descendientes tan ilustres como los Beatles u otros grandes grupos de los sesenta, hoy muchos adolescentes conocen las canciones de estos últimos por medio de los más peregrinos e impostados anuncios de automóviles en la televisión. Este cambio en la transmisión de la mejor música popular no deja de ser triste y tal vez explique por qué en Granada, por ejemplo, va más gente a mirar a Bisbal que a escuchar a Chuck Berry. La moda de la música popular comenzó como una forma alternativa de ocio juvenil y ha acabado siendo, en gran medida, una sumisa forma de consumo. No se trata de una diferencia comercial (Elvis vendía infinitamente más que cualquier número 1 actual) sino de una profunda diferencia de objetivos.

Quizá por eso me complació tanto asistir al concierto-resurrección del jueves pasado. Especialmente en días de luto impuesto como estos últimos, de vacías formalidades, sobreactuado recogimiento y lentas procesiones oficiales, me alegró el corazón ver al señor Berry, un anciano en edad francamente vaticana, repartiendo energía, osadía y vitalismo. Chuck Berry también ama su destino y también morirá profesando su fe, celebrando la fraternidad con sus entusiastas fieles. Antes de empezar a cantar, lo primero que hizo fue rogarnos a todos que abandonásemos la quietud de nuestros asientos, nos pusiéramos de pie y nos acercásemos al calor del escenario. En la última canción, antes de despedirse, invitó a cuatro chicas a bailar al son de su guitarra. Enseguida se les sumaron unos cuantos muchachos, y poco a poco fueron subiendo decenas y más decenas de jóvenes que, ante la mirada atónita de los guardias de seguridad, terminaron cantando y bailando alrededor de Chuck Berry hasta ocupar literalmente todo el escenario del solemne Palacio de Congresos. Y todo ello sin causar ningún daño ni hacer un solo gesto de violencia: desordenada, libre y civilizadamente. La guitarra y la voz del señor Berry representan la esencia de la antigua función ritual del rock: una manera ética y estética de contestar al mundo, este obediente, fúnebre mundo.


(Tomado de Ideal Digital )

11-04-2005 a las 15:45
Belle

registrado: 19-03-2004
respuestas: 764

Re: Andrés Neuman

No sé por qué , pero no consigo insertar ningún mensaje ¿ os pasa a todos ?

19-04-2005 a las 11:05
Belle

registrado: 19-03-2004
respuestas: 764

Re: Andrés Neuman

Ostras , he podido...

19-04-2005 a las 11:05
Belle

registrado: 19-03-2004
respuestas: 764

Re: Andrés Neuman

Y sin embargo el artículo de la semana no me deja ponerlo , jo....

19-04-2005 a las 11:05
Belle

registrado: 19-03-2004
respuestas: 764

Re: Andrés Neuman

En alguna ocasión , he dejado de colgar los artículos de Andrés Neuman por considerarlos demasiado "locales " y por ello poco interesantes para el resto del foro , cosa en la que , probablemente me he equivocado .
En esta ocasión a pesar de ser , quizás , sólo quizás , más local que nunca , me permito dejároslo porque conozco al chico del que habla y he visto sus pinturas , y es amigo de mi hijo y además se lo merece (todo ello es otra forma de decir , egoístamente , que lo dejo porque quiero )

Intentaré buscar algo que ilustre lo que cuenta , y entonces , quizás entenderéis el por qué de la excepción a mi ,quizás , sólo quizás , equivocada autocensura.


(A ver si por partes lo puedo dejar... )

19-04-2005 a las 11:09
Belle

registrado: 19-03-2004
respuestas: 764

Re: Andrés Neuman









Bueno , si podéis ver el artículo en su página , estas son las pinturas de las que habla...no consigo dejar el artículo , lo siento

19-04-2005 a las 11:16
Belle

registrado: 19-03-2004
respuestas: 764

Re: Andrés Neuman

Benefactor de muros


ANDRÉS NEUMAN

EL graffiti es un arte paradójico. Sus pinturas buscan el impacto y sin embargo son fugaces. Se alimentan de la musculatura del cemento, del espectacular tamaño de los muros; pero a la vez nacen frágiles, dependen de la suerte para durar algún tiempo. Un graffiti invade y corre el riesgo de ser invadido. Se apropia con audacia de un soporte que en realidad nunca podrá ser suyo. Siendo un gesto individual y clandestino, un graffiti está destinado a atraer la mirada colectiva y a acompañar los paseos públicos. Sus autores son masivos periféricos, exhibicionistas tímidos. Estas tensiones viven en el corazón del graffiti y lo vuelven un arte fascinante.

En Granada trabaja el mejor asaltante de paredes que yo haya visto. Su oficio es encantar fachadas y transmutar esquinas. Su nombre en voz baja es Raúl, pero todos los transeúntes lo conocen como "El niño de las pinturas". Cualquiera que haya caminado por la ciudad en los últimos años ha reparado en sus obras. Su poder magnético está comprobado empíricamente: cada vez que me visita alguien de fuera de Granada, no suele tardar más de un día o dos en contarme que acaba de descubrir unos graffitis preciosos y que se lleva unas cuantas fotos de recuerdo. En cuanto empieza a describírmelos, me doy cuenta de que también, una vez más, se ha fijado en los graffitis de El niño de las pinturas.

19-04-2005 a las 11:22

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